Vecinos del barrio La Cautiva II de Presidente Derqui volvieron a demostrar autogestión ante la falta de respuestas del Municipio y señalizaron las calles con cartelería que fabricaron con materiales obtenidos a través de rifas y donaciones.
Si bien desde la Comuna, terminaron ayudándolos con los postes y la colocación de la cartelería, el reclamo no había sido respondido y al igual que ya habían hecho con las mejoras en las calles, pusieron manos a la obra para que cada una de las arterias tenga su nombre y altura.
Los frentistas organizados aseguran que era muy difícil que un remís pudiera llegar a destino ya que el barrio, que tiene pocos años de existencia, tenía sus calles sin nomenclatura.
Pero el problema era aún mucho peor si la necesidad estaba relacionada con el pedido de un patrullero o una ambulancia.
Por esa razón decidieron poner manos a la obra, consiguieron 16 bases de chapa donadas por la empresa en donde trabaja uno de los frentistas, recibieron donaciones de pintura y mandaron a realizar 18 ploteos, que fueron solventados con recursos conseguidos a través de parrilladas y rifas.
"Lloro, porque me emociona. Pasamos muchas cosas para llegar a este día”, aseguró Xoana, una de las frentistas del grupo y agregó: "fueron meses de preparar eventos, juntar la plata, pintar, buscar presupuestos, todo un sacrificio”.
Asistencia
Finalmente los vecinos de La Cautiva II lograron que el Municipio los asista y una vez que tuvieron los carteles confeccionados, se consiguieron los postes a través de la secretaria de Servicios Públicos, Analía Leguizamón y la colocación de los letreros, que se realizó ayer, por parte de la dirección de Plazas, a cargo de Pilar Ferrón.
"Ahora las calles se pueden identificar y si bien sabemos que hay otras prioridades, este granito de arena suma positivamente tanto a la seguridad como a la vida diaria de todos”, manifestó Belén otra vecina que está dentro del grupo organizado.
Los mismos frentistas, ya habían comprado camiones de tosca y piedras para mejorar las calles del barrio, ya que con cada lluvia quedaban aislados y no podían salir del barrio.