En la mañana de ayer, un confuso episodio mantuvo en vilo a la comunidad pilarense durante varias horas. Franco Ataide, un joven de 19 años, tomó el colectivo a las 8.15 para ir a trabajar, como todos los días, pero nunca llegó a destino. Ausente en el trabajo y sin posibilidad de comunicarse con él, su familia temió lo peor.
Rápidamente comenzó a circular en las redes sociales un pedido de búsqueda con la foto y una breve descripción de la ropa que vestía Franco. El pedido se volvió masivo en cuestión de minutos a través de Facebook, los medios de comunicación y, principalmente, los grupos de Whatsapp.
Luego de pasar varias horas desaparecido, finalmente Franco logró comunicarse y llevó tranquilidad a su familia. Pero, ¿qué pasó en ese lapso?
Desde el entorno del joven narraron que fue secuestrado en la parada del colectivo, fue llevado hasta Capital Federal y liberado en la Avenida del Libertador. "Se bajó del colectivo en la estación, lo agarraron y metieron adentro de una camioneta, en la que había dos chicos más, ahí tirados. Le robaron la mochila y le sacaron todo. Pensó que lo iban a liberar enseguida pero siguieron pidiéndole cosas y lo llevaron hasta Capital. A él lo liberaron primero, en Avenida del Libertador. Está shockeado y un poco golpeado, pero por suerte está bien”, comentó una familiar de Franco, en uno de los tantos audios que circularon por Whatsapp.
No obstante, fuentes policiales consultadas por El Diario constataron que Franco fue visto en la estación Pilar del ferrocarril San Martín, con la ayuda de las cámaras de seguridad instaladas en la zona. Monitoreando las imágenes, personal policial aseguró haberlo localizado cerca de las 9 descendiendo de un colectivo y luego caminando en dirección a los andenes. A partir de estas imágenes, fuentes policiales pusieron en duda la versión del joven.
El único punto de coincidencia entre los dos relatos es que, en algún momento de la mañana, Franco estuvo en el barrio porteño de Palermo. Al margen de las versiones encontradas, el caso sirvió para constatar nuevamente el alcance de las redes sociales, a veces menospreciado y otras veces sobredimensionado.