FOTO CON HISTORIA

Noticias de un golpe de Estado

El 6 de septiembre de 1930 se inauguró una triste seguidilla de intervenciones militares. En Pilar fue confirmado Pedro Lagrave como intendente. Crónicas de días convulsionados.

Por Redacción Pilar a Diario 23 de abril de 2017 - 00:00
El 6 de septiembre de 1930, la democracia que se había conseguido años atrás y que parecía consolidarse con los gobiernos radicales que se sucedieron desde 1916 se truncó con el golpe de Estado encabezado por José Félix Uriburu.
Así comenzó una triste seguidilla de gobiernos de facto, que alternarían con esporádicos momentos de voluntad popular durante más de medio siglo. En Pilar, las repercusiones políticas del golpe mantuvieron en la cabeza del Municipio a Pedro Lagrave, vecino respetado y miembro del Partido Conservador.
La foto que ilustra esta nota data precisamente de aquel 6 de septiembre, y se ve a un grupo de vecinos ligados a la política saliendo del Palacio Municipal, irreconocible por su fachada de ladrillo a la vista. En la puerta, con anteojos, se lo ve al propio Lagrave, siendo una de las pocas imágenes que se conservan de él.
Delante, encabezando la fila sosteniendo su sombrero, aparece don Rafael Guida, otro de los vecinos de intensa actividad social. A la derecha, don Gregorio Juan Ferrá ayuda a bajar de las escaleras a su pequeño hijo, que no es otro que Gregorio, Pocho, quien luego sería un médico reconocido. La presencia de los conservadores en la provincia era marcada: dominaban 97 de los 108 municipios que componían el territorio bonaerense.

Elegido
Según indica Alberto Allindo en publicaciones anteriores, Lagrave fue intendente de Pilar hasta 1936, recordando que dos años antes "era sancionada la nueva Constitución de la Provincia, que incorporó normas precisas sobre las municipalidades y un año después, también cambió su Ley Orgánica, ya con muchas de las normas que conocemos actualmente”.
En aquellos años convulsionados, la ley Orgánica Municipal era diferente: los ciudadanos no elegían directamente al intendente, sino que votaba a los miembros del deliberativo (hoy concejales), y éstos –diez personas, para esa época- designaban al jefe comunal.
Por su parte, el libro Álbum en Homenaje al Pueblo de Pilar, editado en 1940, define a Lagrave como "conocedor como el que más de los anhelos públicos. Cuando llegó a ocupar el cargo de intendente municipal, pudo recoger tales aspiraciones y condensarlas en obras útiles, de beneficio colectivo incalculable”. La misma obra afirma que nombre de Pedro Lagreve quedó grabado "como el de un funcionario eficaz, digno de la recordación cariñosa de la gente”.


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