Con parálisis cerebral y un 98% de discapacidad, Diego
necesita un aparato bipedestador para poder mantener su cuerpo erguido. La UOM
que es la obra social de Alba, su madre, debería proveérsela pero hace más de
un mes que el joven se encuentra postrado porque la silla sigue sin llegar.
Para poder mantener una vida normal, dentro de lo
complejo de su situación, Diego necesita de este aparato que es lo único que le
permite al joven de 19 años poder movilizarse.
El drama comenzó hace un mes. El adolescente estaba en el
colegio cuando a la silla en la que se trasladaba, y que había sido provista
por un profesor, se le salió una rueda y se cayó; desde ese momento se
encuentra postrado en una cama a la espera de que el brinden un aparato nuevo.
La UOM (obra social que nuclea a los metalúrgicos),
contempla como parte de la cobertura una silla de estas características pero, a
pesar de las constantes reclamas de Alba, continúan sin proveérsela y cada día
que pasa es una agonía tanto para ella que sufre al ver a su hijo sin poder
salir de la cama, como para Diego, que se encuentra encerrado entre cuatro
paredes sin ver la luz del sol.
Consultada por Materia Prima (FM Plaza), Alba contó que,
además del problema de la silla, hay otras cuestiones de las cuales la obra
social no se está haciendo cargo: "hace más de un año no pagan el colegio, que
también es el centro terapéutico en el cual mi hijo rehabilita una vez por
semana, y ayer lo suspendieron debido a la mora por lo cual aun teniendo la
silla, Diego por ahora no puede volver a sus actividades”, apuntó.
En suma, la obra social no estaría asumiendo los gastos
de la silla, del centro terapéutico, de los traslados ni de la enfermera que
debería cuidar del joven para que Alba, que es madre soltera, pueda salir a
trabajar.
"Mi hijo la está
pasando mal, es inhumano lo que nos están haciendo porque la obra social se
está pagando entonces no hay razón para que no le den la silla”, expresó
desconsolada la madre quien reconoció que el costo del aparato es elevado, unos
100 mil pesos, pero está contemplado en su cobertura.
La lista de reclamos realizados es infinita: llamados a
la obra social, a la Superintendencia de salud e incluso cartas documento. La
respuesta es siempre la misma, que vuelva a llamar. Mientras tanto el tiempo
pasa, el problema sigue sin solución, y Diego continúa sin poder salir de su
cama.