197º ANIVERSARIO

El Tratado del Pilar: motivo de orgullo, objeto de revisión

El acuerdo es parte del ADN pilarense. Es reivindicado como un intento de unificación nacional. Pero también como una traición de los caudillos hacia Artigas.

Por Alejandro Lafourcade 23 de febrero de 2017 - 00:00
por Alejandro Lafourcade

Si de identidad se trata, todo pilarense de pura cepa seguramente identificará dos celebraciones emblemáticas que siguen transmitiéndose por generaciones: las Fiestas Patronales y la firma del Tratado del Pilar.
Ya pasaron casi dos siglos desde que, en una incipiente ciudad de Pilar, los gobernadores de Santa Fe -Estanislao López-, de Entre Ríos -Francisco Ramírez- y su par de Buenos Aires -Manuel de Sarratea-, suscribieron al tratado que puso fin a la guerra entre el Litoral y Buenos Aires, sentando las bases para una organización federal de las Provincias Unidas.
Reconocido en la Constitución de 1853 como uno de los "pactos preexistentes”, el Tratado del Pilar fue exaltado o mirado de reojo de acuerdo al pensamiento de época, aunque un aspecto es innegable: es parte del ADN pilarense.
Son muchos los historiadores que reivindican al Tratado como un intento de pacificación nacional, un paso fundamental para la unión del país, por más que su firma no logró detener las luchas internas.

Lugar
Sin datos certeros, existe consenso de recordarlo, al menos en forma simbólica, en uno de los actuales accesos al centro de la ciudad, a metros de donde se ubica la sede del Automóvil Club (hoy hay un mástil sin bandera recordando el hecho).
De hecho, los nombres de las calles así lo homenajean: la Avenida Tratado del Pilar pasa a llamarse Sarratea, para luego tomar el nombre de Francisco Ramírez por una cuadra (luego es Víctor Vergani). A dicha calle la "corta” Estanislao López, denominación de la vieja ruta 8. Es decir, un punto tripartito compuesto por López-Ramírez-Sarratea.
"El Pilar que conocemos, en 1820 no estaba ni siquiera demarcado, y la Parroquia comenzó a construirse un año después”, recordó Silvia Villamagna, presidenta de la Junta de Estudios Históricos. El pueblo "era el campamento siguiente al que ellos –López y Ramírez- tenían en Santa Fe. Se establecen en la zona de La Montonera y hasta allí llegó Sarratea galopando desde San Antonio de Areco”.
El único documento conservado está en el Museo Provincial de Santa Fe, pero solo indica los artículos del Tratado. Villamagna afirma que "dio origen jurídicamente a la provincia de Buenos Aires”.

Revisión
"En CABA le restan un poco de mérito al Tratado del Pilar, por un tema de unitarismo”, reconoció Villamagna.
En este sentido, la corriente revisionista de los últimos años tiene una versión menos exaltadora de la firma del documento. Años atrás, en una conferencia en el Teatro Lope de Vega, Pacho O´Donnell expresaba: "Creo que Pilar es la cuna de un federalismo que murió rápidamente. El de la firma es el momento más intenso de un federalismo que luego la Argentina no alcanzó, ya que hoy es un país unitario, un país centralista”.
Además, al dejar librada a su suerte a la Banda Oriental, invadida por los portugueses, el Tratado fue desconocido por José Gervasio Artigas, quien derrotado por Ramírez tuvo que exiliarse en Paraguay.
Por este motivo, no son pocos los revisionistas que interpretan al Tratado como una traición hacia el caudillo oriental.
No obstante, Pacho reconocía: "El Tratado fue el momento más ejemplar del federalismo en la Argentina, que luego lamentablemente se perdió”. 

El pacto
Pedro Luis Barcia, titular de la Academia Nacional de Educación, indica que la denominación correcta es la de Pacto de Pilar, ya que Tratado se da entre países.
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