El día después de la tragedia que enlutó al barrio La Carbonera, de La Lonja, con el temporal del martes a la tarde, empezó la reconstrucción de lo que parece zona de guerra.
Para llegar desde la ruta 8 hasta Chile y Benito Lynch hay que esquivar árboles en la calle y postes de luz colgando de los cables de alta tensión.
Los vecinos empezaron a limpiar sus terrenos y el esfuerzo de los camiones municipales intensificó sus tareas, tras la muerte de Elena Aguirre (28 años) y sus hijas Giuliana (3) y Zoe (9 meses) aplastadas por un eucaliptus.
Por eso, el lamento que aumenta el dolor pasa por el olvido de esta zona de Pilar.
Desiderio Silva (31) no puede salir del estado de shock que le provocó la muerte de casi toda su familia. Lo expresó así ante la prensa: "Cuando llegué, estaban sin vida”, dijo, y agregó: "Intenté como pude sacar a las dos nenas. Tuvimos que caminar media hora para llevarlas hasta la ambulancia porque no entran hasta acá”.
El aislamiento habitual de La Carbonera es la queja de los vecinos y en la noche del martes dejó su huella.
"La ambulancia no podía pasar por los árboles caídos, tampoco el camión de bomberos. Necesitábamos una motosierra para poder salvarlas. No pudimos hacer nada porque no podíamos mover el árbol. Por qué no vinieron, aunque sea caminando”, se pregunta Teófilo, vecino de Desiderio, que acudió en ayuda y junto a sus hijos lucharon ante lo inevitable sin las herramientas adecuadas.
"Eso era el dolor y la desesperación en el momento. Sacamos a una con vida, pero queríamos sacar a todos”, dice con profunda tristeza el responsable del Merendero Alcazabal en el barrio.
"Cuando entramos, se escuchaban los quejidos. Yo me mareé y lo único que se nos puso en la cabeza fue ayudar. Ayudar en todo lo posible. Traje mi motosierra y se me rompió toda. No sirve más. No pude hacer más nada.
Mis hijos se rompieron el lomo, las sacaron, pero ya sin vida. Fue un momento tremendo”, describió el vecino.
El dato
Las víctimas, Elena Aguirre, Giuliana y Zoe, estaban en el cumpleaños de un vecino, el martes, antes de la tormenta. Decidieron volver a su casa para cuidar las cosas de las goteras ante la lluvia que se venía.
"Los ayudamos con la parte material. Después, repartimos colchones, mercaderías, artículos de limpieza, agua y frazadas a todo el barrio, con raciones dobles.”
Paola Teruel (trabajadora social).
"Queremos ver cómo hacemos con la luz, el agua. La comida ya se hizo una olla para repartirle a cada uno. La noche la pasé en mi casa, porque te descuidás y entran para llevarse lo poco que tenés. Eso es lo peor.”
María (merendero Alcazabal).
"Esto es tierra de nadie. No está legalmente especificado como barrio y nadie hace nada. Vivimos sin luz y las calles son intransitables siempre”.
Viviana (mamá de Lautaro, nene baleado en noviembre y que quedó en silla de ruedas).