El tarifazo en las facturas de gas y electricidad fue uno de los temas de los últimos meses por los cuales se presentaron amparos judiciales y hubo una protesta masiva en todo el país. Pero las elevadas subas y la pérdida del poder adquisitivo también afectaron a quienes no cuentan con la red de gas natural y deben comprar gas envasado.
En el distrito, son más las casas que no cuentan con el servicio de gas y que dependen de las garrafas, que las conectadas. Esos consumidores también utilizan un mix entre electricidad y gas para calefaccionarse, tener agua caliente y cocinar, pero con la desventaja de no poder ir a discutir o pagar en cuotas el monto de una factura.
El Diario hizo una recorrida por algunos comercios de distintos barrios periféricos y de las localidades, donde el precio queda a criterio del comerciante y el reemplazo de la Tarifa Social, es la chance de, una vez al mes, alcanzar el camión de la "garrafa social” y ahorrarse unos pesos.
La garrafa más utilizada en los hogares es la de 10 kilogramos, que cuesta entre 160 y 180 pesos en la mayoría, supermercados y almacenes de barrio, mientras que la, difícil de conseguir, garrafa social tiene un valor al público de 100 pesos. Pero hoy solo se vende en un operativo realizado por el Municipio con cierta frecuencia.
En promedio, en una casa se utilizan entre una garrafa y media y dos por mes, solo para la cocina, mientras que para calefaccionar una habitación con una pantalla directa, los 10 kilogramos solo alcanzan, para una semana.
"En Agustoni, el lugar más barato la vende a 160 pesos, en casa somos dos y usamos una garrafa de 10 kilos para la cocina, nos dura entre 20 y 25 días”, explicó Pablo, que agregó: "Usamos una por semana para calentar la casa, porque el aire frío-calor no lo podemos usar por la baja tensión y tenemos una salamandra, pero la leña y el carbón son carísimos y se consumen rápido”.
En el distrito, son más las casas que no cuentan con el servicio de gas y que dependen de las garrafas, que las conectadas. Esos consumidores también utilizan un mix entre electricidad y gas para calefaccionarse, tener agua caliente y cocinar, pero con la desventaja de no poder ir a discutir o pagar en cuotas el monto de una factura.
El Diario hizo una recorrida por algunos comercios de distintos barrios periféricos y de las localidades, donde el precio queda a criterio del comerciante y el reemplazo de la Tarifa Social, es la chance de, una vez al mes, alcanzar el camión de la "garrafa social” y ahorrarse unos pesos.
La garrafa más utilizada en los hogares es la de 10 kilogramos, que cuesta entre 160 y 180 pesos en la mayoría, supermercados y almacenes de barrio, mientras que la, difícil de conseguir, garrafa social tiene un valor al público de 100 pesos. Pero hoy solo se vende en un operativo realizado por el Municipio con cierta frecuencia.
En promedio, en una casa se utilizan entre una garrafa y media y dos por mes, solo para la cocina, mientras que para calefaccionar una habitación con una pantalla directa, los 10 kilogramos solo alcanzan, para una semana.
"En Agustoni, el lugar más barato la vende a 160 pesos, en casa somos dos y usamos una garrafa de 10 kilos para la cocina, nos dura entre 20 y 25 días”, explicó Pablo, que agregó: "Usamos una por semana para calentar la casa, porque el aire frío-calor no lo podemos usar por la baja tensión y tenemos una salamandra, pero la leña y el carbón son carísimos y se consumen rápido”.