Nacida en 1910, se recibió de maestra y profesora de francés, aunque no ejerció su vocación sino que decidió ser ama de casa tras casarse con Dante Manzoni. Poco después de contraer matrimonio, se mudaron desde la Capital hasta Pilar, en la década del ’30, donde dejarían una huella: médico de profesión, Dante llegó a ser intendente comisionado del distrito en la década de 1940 y se constituyó en el primer director que tuvo el Hospital Juan C. Sanguinetti.
Su casa estaba ubicada a escasos metros de la plaza 12 de Octubre, en pleno centro de Pilar. Desde allí se convirtieron en vecinos queridos y destacados, un matrimonio que apostó por Pilar cuando el pueblo era casi rural, y que formaron parte del crecimiento.
Tuvieron dos hijos: Horacio (también médico, fallecido hace unos años) y María Elena, docente que en su destacada carrera pasó por el Instituto Almafuerte, el Colegio del Pilar, Madre del Divino Pastor, la Universidad Católica y el Ministerio de Educación.
A los 106 años, María Elena Parodi tiene seis nietos y 14 bisnietos. Desde hace un tiempo está en el Hogar Santa Rita. "Ya escucha poco, pero tienen momentos de una lucidez sorprendente”, expresaba ayer un familiar que dialogó con El Diario.
Hija y nietos se acercaron a celebrar con ella su cumpleaños en el restaurante San Remo, el aniversario de una vecina que experimentó la transformación de Pilar en primera persona.