Pamela Vicente es vecina de la localidad de Del Viso, pero no es una madre más: la mujer integra el grupo Mamá Cultiva Argentina, que pide que se legalice el cannabis para que hijos, afectados por diferentes patologías, dejen de sufrir.
Pide por el uso legal de cannabis ante la epilepsia de su hija
Pamela Vicente es parte de Mamá Cultiva, que lucha por la posibilidad de cultivar marihuana para paliar distintas enfermedades. Asegura que la nena mejoró su calidad de vida.
El martes, junto a las demás integrantes, asistió a la Cámara de Diputados para que se avance con el proyecto que permita que la marihuana tenga uso medicinal, estableciendo un cultivo estatal.
Con el apoyo de organizaciones sociales, médicos e investigadores expusieron sobre el uso medicinal que puede presentar la cannabis, pidiendo, además, que se avance con el proyecto del uso de la planta para los tratamientos de epilepsia refractaria y la esclerosis múltiple, entre otras problemáticas. El asunto fue planteado en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados de la Nación.
"Queremos la despenalización del cultivo de la droga. Muchas madres tienen hijos con epilepsia refractaria y autismo, estamos agrupadas para el cultivo. Hay gente que utiliza la cannabis para el dolor crónico”, expresó Pamela a El Diario, y agregó: "La queremos usar como medicina, como en Estados Unidos o Chile. Mucha gente lo ve mal. Nuestra idea es demostrar que no es así”.
Ella ejerce su lucha día a día para que su hija Guadalupe (que se desplaza en silla de ruedas) "mejore y tenga una vida digna”. La petición en el Congreso "básicamente es para que no nos metan presas, que nos dejen cultivar”.
Varias mujeres utilizan la cannabis en forma de aceite para que los hijos puedan consumirla, y así poder dejar de sufrir con los ataques de epilepsia, que pueden ocurrir hasta diez veces por día.
Haciendo referencia a su hija, comentó que "Guada tenía que consumir diez pastillas por día por receta médica. Desde que le doy el aceite, noto un cambio en su actitud, en su forma de vivir”.
Y añadió: "Los chicos con tratamientos terminan en su mundo, mi hija ya no jugaba, estaba siempre desconectada... Desde que le damos el aceite la vimos más activa, y también hubo cambios en el colegio. Nos notificaron que hace más esfuerzo desde el tratamiento”.
Calle sin salida
Guadalupe vive con su familia en el barrio Villa del Carmen, a unas cuadras de ruta 8. No obstante, el estado de las calles hace su vida aún más complicada. "Nosotras estamos presas, cuando llueve, la Trafic no viene a buscar a Guada porque no puede pasar”, dijo su mamá.
A su vez, señaló a la gestión anterior "porque lo único que hicieron para resolver el problema fue tirar una especie de tierra colorada. En cada esquina podes ver que los caños se rompieron. Una vez una chica de acá se cayó en una de las zanjas del camino”.
"Desde que le damos el aceite la vimos más activa, y también hubo cambios en el colegio. Nos notificaron que hace más esfuerzo desde el tratamiento”.
PAMELA VICENTE.