Luchar con la enfermedad como lo hizo en el ring, me parece que son las lecciones que este héroe legendario nos dejó.
Dijo Alí: -"Algunas personas confunden mis limitaciones con un daño cerebral. Quizás eso se debe a que hay quienes han dicho que estuve por mucho tiempo en el cuadrilátero y que el boxeo me causó esos problemas. Pero no es verdad. Hubiese tenido Parkinson si hubiese sido un panadero. No hay muchos boxeadores que tengan Parkinson y hay muchas personas que tienen Parkinson que nunca fueron boxeadores”.
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa crónica. Ataca la región del cerebro que produce el neurotransmisor llamado dopamina, que es clave en el movimiento, el control muscular y el equilibrio. Habría entre 7 y 10 millones de personas que la padecen en el mundo.
"No me cuesta oír y mi enfermedad no ha afectado mi habilidad para pensar y razonar. Simplemente me muevo más lentamente y hablo más tenuemente y con menos frecuencia”.
"Pocos años después de retirarme del boxeo me diagnosticaron la enfermedad de Parkinson. Fue difícil de aceptar para un hombre que, como yo, pasó la mayor parte de su vida desarrollando su estado físico y su deportividad… Hubo períodos de frustración y depresión, los cuales tuve que combatir tan vigorosamente como cualquiera de los oponentes que enfrenté en el ring”, se sinceró.
"Es extraño que tenga una enfermedad que dificulta que hable y que me mueva como yo quisiera. Ahora, tengo que esforzarme para hablar de una manera que la gente pueda entender”, decía el pugilista.
"Al principio, hubo momentos en los que podía sacar de mi mente los pensamientos sobre la enfermedad. Después, cuando los síntomas físicos no podían ser ignorados, hubo períodos de bajones los cuales tuve que combatir tan vigorosamente como cualquiera de los oponentes que enfrenté en el ring… Al principio, me costó aceptar mi temblor y mi hablar tenue”, confesó.
Quienes conocieron a Alí aseguran que el Parkinson fue la pelea más difícil que tuvo que enfrentar en su vida. Él demostró esperanza: luchó y vivió 32 años con la enfermedad.
Lo vi enfrentar la enfermedad con gracia y humor e inspiró a incontables pacientes a hacer lo mismo, según Holly Shill, directora del Centro Mohamed Alí de Parkinson. Este centro investiga, apoya a pacientes y familiares.
La voluntad debe ser más fuerte que la habilidad, dijo; fue su fuerza para afrontar la enfermedad.
Dios, concédeme SERENIDAD para aceptar las cosas que no puedo cambiar; VALOR para cambiar lo que puedo y, SABIDURÍA para reconocer la diferencia…
FM Plaza 92.1.
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