LA COLUMNA DEL PADRE SAYU: En tiempos de crisis económica

15 de mayo de 2016 - 00:00
Hace poco celebramos el Día Internacional del Trabajo, con festejos, marchas y protestas por la fuerte crisis económica y desocupación.
Necesitamos discernir sobre nuestra realidad de país y resignificar la vocación de ser trabajadores, aportando y colaborando.
Hablar del trabajo es un tema apasionante, pero, a su vez, complejo. Es que vivimos en una sociedad donde el trabajo aparece como una mercancía que está sujeta a la oferta y demanda, dejando a la suerte del mercado a centenares de personas capaces de aportar con su trabajo y esfuerzo, los dones y talentos que Dios les ha dado. Es todo un desafío encontrar un trabajo donde uno puede dar lo mejor de sí y ganar el sostén.
Frente a la dura crisis económica y la desocupación desmedida que golpea a nuestra Nación, es primordial un esfuerzo colectivo desde el Estado, de las empresas y de cada uno de nosotros.
Necesitamos generar una cultura de trabajo seria que supere y termine con el exceso de aspiración de una vida fácil y con el menor esfuerzo posible. Que podamos tomar conciencia y valorar el aporte y el servicio que representa cada uno, para el bien de todos.
La calidad de nuestro trabajo depende en gran medida de la seriedad de nuestra educación. Cuanto más se profundiza la crisis y la desocupación, mayor debe ser la inversión en una educación seria y comprometida, donde desde pequeños, nuestros niños se apropien del valor del trabajo y el esfuerzo.
Si como padres deseamos dar lo mejor para nuestros hijos, debemos inculcarles el valor del trabajo y la colaboración proactiva.
Frente a una sociedad moderna, donde todo viene prefabricado, es importante que haya lugar para la creatividad y el aprendizaje de nuestros niños y jóvenes, para que aprendan a ganarse la vida y no solamente a pasarla bien, apoyándose en el esfuerzo de los padres, de los subsidios o planes sociales.
Este tiempo de crisis también nos llama a una gran solidaridad, a trabajar en favor del bien común. Que no nos conformemos por el bienestar propio y de la familia o de los familiares, sino que podamos mirar hacia una comunidad que requiere de un esfuerzo colectivo y que esté al servicio de todos. Es decir, compartir, generar vida, empleo y oportunidades, y no esclavizar cada vez más.
Trabajar es encontrar la razón de ser de nuestra vida, aportando positivamente a los hermanos, lejos de ser un explotador con diplomacia de trajes elegantes. 
Trabajar es hacer honor al regalo de la vida. Jesús trabajó en equipo y en espíritu de gran solidaridad (Lucas 10). 

 
FM Plaza 92.1
Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: [email protected] 

 

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