Esta película francesa de 1999 aborda la problemática laboral desde distintas aristas: un joven que vuelve a su pueblo natal con un título flamante comienza a trabajar en el área de RRHH de la empresa en la que su padre es un operador vitalicio. El choque generacional, la relación padre-hijo, la alienación por pasar décadas realizando el mismo trabajo manual, se conjugan en este film ideal para ver en la víspera del Día del Trabajador.


