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DESPEDIDA

Adiós al guardapolvo blanco

Por Redacción Pilar a Diario 3 de diciembre de 2016 - 21:38

por Alejandro Lafourcade a.lafourcade@pilaradiario.com

Es uno de los docentes y directivos más conocidos de Pilar, y ahora dice adiós luego de más de tres décadas de profesión: José Antonio Urquijo, con una trayectoria que incluye gran cantidad de escuelas, ha decidido jubilarse y encarar una nueva etapa.
"Preferí irme antes de que el gobierno me alcance con sus jubilaciones de oficio”, expresó en diálogo con El Diario, aunque la despedida, por ahora, será paulatina: Urquijo se jubiló como director y como profesor, pero aún mantiene algunas horas en la escuela del barrio El Bosque, "porque mi idea no es irme de golpe”.
En total, fueron 36 años y 8 meses de carrera, un recorrido que comenzó como secretario en el Verbo Divino, y que lo vio en el Consejo Escolar, los gremios SOEME y FEB (en éste último sigue siendo secretario general en Pilar), la Primaria 35 de Peruzzotti, la Escuela Laboral, la 34 de Villa Rosa, la 12 de Zelaya, la Media 5 de Villa Rosa, la Primaria 26 de Pilar y varias más, ya sea como docente o director.
"Fueron años de muchos cambios, desde la vieja primaria y secundaria –recordó-. Luego se hizo un revoltijo (sic) que terminó en el modelo actual, más parecido al tradicional. Todos estos cambios provocaron una incertidumbre sufrida por generaciones. Pero fueron experiencias extraordinarias”.

Camino
Sanjuanino, oriundo de Caucete, al terminar el Secundario, Urquijo ingresó en un seminario a Córdoba, ya que quería ser sacerdote. "Estudié con los Misioneros de Nazareth, fui diácono, me faltó muy poco para ordenarme pero no era mi vocación”.
El hombre confiesa que "jamás pensé en ser docente. Llegué a Pilar para vivir cerca de la Escuela 5, camino a Moreno, donde está la Casa de Nazareth.  En el terremoto del ’77 mis padres perdieron todo, vinieron a visitarme y yo era muy amigo de Silvia López Herrero, que me prestó una casa para mi familia, frente al Lope de Vega. Yo volví a Córdoba, y cuando dejé la carrera, regresé para radicarme acá”.
Contratado como secretario en el Verbo Divino, "noté que la docencia era lo que me llamaba, hice el profesorado en el Instituto 51 y la Universidad de Luján. No conocíamos un estatuto, la prestataria, la ART… nosotros laburábamos”.
Con respecto a la relación con la comunidad, aseguró que "en aquel momento acompañaba mucho más la familia, éramos un complemento que ayudaba en el proceso de la construcción de la persona. Había mucho acompañamiento, eso se fue enfriando y los tiempos han cambiado”. Y añadió: "Con las crisis, la escuela había pasado a ser un referente social con servicio alimentario, más las penurias de los trueques y los Patacones. Pero, a pesar de todo, la familia continúa confiando en la escuela”.

Cercanía
En este sentido, afirmó que "los jóvenes no son malos: son muy creativos, son buenos, solo que hay que tener el tiempo para escucharlos y trabajar con ellos. Tienen mucha fuerza, estando todos los días con jóvenes no te sentís viejo. Hay que interactuar con ellos, con su mundo, pero sin perder de vista que uno es adulto. No hay que convertirse en uno más”.
Sobre esto, agregó que cada día en la escuela "a la entrada y a la salida siempre estaba en la puerta para saludarlos a todos. A la entrada trataba de hacerles algún chiste, alguna frase que los hiciera reír, así ya el chico entraba de otra manera, con una sonrisa. El chico tiene que sentir que lo querés. Decirles ‘gracias’, ‘permiso’, ‘hasta luego’, ‘por favor’, no se pierde el liderazgo por decir esto”.
Fueron 36 años y 8 meses, nada menos, tiempo suficiente para ir diciéndole adiós al guardapolvo. Antes, José Urquijo expresa que "lo más hermoso y que no tiene precio es encontrarse con exalumnos (algunos ya son padres y hasta abuelos), y que a uno lo saluden y le demuestren cariño”. 



"Tenemos grandes personas que se han ido de la docencia y que podrían ser importantes para trabajar y guiar a los directivos jóvenes, como Julio Menéndez, Donato Di Santo, Carlos Piana o 
Sonia Lembeye”.


"Los chicos de clases medias y bajas son hijos de obreros que comprenden que somos sostenes de familia. Los docentes de escuelas privadas no hacen paro porque corren el riesgo de ser despedidos”.


"Estando todos los días con jóvenes, no te sentís viejo. Hay que interactuar con ellos, con su mundo, pero sin perder de vista que uno es adulto. No hay que convertirse en uno más”.


Flagelo 
Uno de los temas que más preocupa a José Urquijo es el de los constantes robos a escuelas, algo que ha vivido en los últimos tiempos en Villa Rosa. "Antes no teníamos tantos, a veces alguna mercadería, pero ahora se hace vandalismo. Hay que hacer trabajo de raíz”.

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