Casado con Carmen y padre de cuatro hijos, siempre supo que su vocación era enseñar y mostrarles a los más chicos que no hay nada que no puedan hacer.
Amar la naturaleza
Él y su familia llegaron desde Jujuy a Buenos Aires hace ya muchos años porque uno de sus hijos, Javier, estaba en tratamiento por una enfermedad y debía atenderse en el hospital Garrahan. Javier murió esperando un trasplante. Y a partir de ese momento, Mariano y su esposa hicieron una promesa al cielo, quedarse en el lugar que su hijo tanto amaba, Manzanares.
Como Javier decía "los manzaneros no saben lo que tienen”. Y de esta manera nació el proyecto, que este año presentó su número 10, para honrar la naturaleza que su hijo cuidó y para que muchos chicos aprendan a apreciar que, como decía Javi, "pueden tener cinco mil pájaros cantándoles gratis”
Pero esto comenzó años antes de que saliera el primer fascículo en el año 2007, porque al llegar a Manzanares los Adot observaron dos cosas: en primer lugar, que Manzanares era un lugar muy natural y con mucho verde, pero los mismos vecinos no respetaban a la naturaleza y en segundo lugar que, a pesar de ser un pueblo chico, cuando se empezaron a crear los countries y barrios privados y comenzó a llegar gente de "afuera”, la división que se generó fue muy fuerte.
Así fue que a Mariano se le ocurrió la idea de proponerles a los chicos a los cuales les daba clase armar su propio proyecto de investigación para inculcarles no solamente las ganas de estudiar, sino, sobre todo, a valorar el tener la posibilidad de vivir rodeado de verde, de animales y naturaleza, despertando en ellos la avidez por conocer, por saber, por crecer.
De esta manera nació el primer fascículo "Aves de Manzanares”. Hoy, diez años después, ya son más de mil los chicos que pasaron por este proyecto y tanto Mariano como Pablo Serafín y Ema Almirón (los otros dos coordinadores del proyecto) tienen la esperanza de que muchos más jóvenes continúen con el mismo espíritu que todos los que pasaron hasta el momento y, fundamentalmente, tienen la esperanza de que la división entre el pueblo de Manzanares, vaya mermando cada vez más.
Detrás del objetivo visible de lograr que los chicos se involucren en un proyecto de investigación anual y puedan entender la importancia de respetar a la naturaleza, se encuentra un objetivo mucho más trascendente y profundo, que es intentar recuperar al chico en la escuela. Incentivarlos y hacerlos sentir parte, darles las herramientas que necesitan para saber que ellos pueden. Gracias a este ímpetu y carácter fue que en 2010 ganaron el premio Vivalectura impulsado por el Ministerio de Educación y la editorial Santillana y del cual participaron más de 500 escuelas.
En una época en la cual los chicos están inmersos en una vida más virtual que real, la escuela Nº 10, con Mariano Adot a la cabeza, logró algo único: que los chicos vuelvan a escuchar a los pájaros cantar. Y como dice Adot, "los chicos son increíbles, si apostamos a ellos no vamos a tener otra cosa que alegrías”.