Se celebra hoy el día del ángel de la guarda. También se conoce como los ángeles custodios.
Creo que el rezo al ángel de la guarda es una de las primeras oraciones que aprendemos.
El Catecismo de la Iglesia nos recuerda la doctrina del ángel custodio. Conectemos con este gran amigo invisible, invocándolo a menudo. Nos hará sentir su presencia y amistad espiritual. (CEC, 336).
La Biblia dice que desde la infancia (Mateo 18,10) a la muerte (Lucas 16,22), la vida humana está rodeada de su custodia (Salmos 34,8; 91, 10-13) y de su intercesión (Job 33,23-24; Zacaría (1,12); Tobías (12,12).
"Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida”, dijo San Basilio (Eun. 3, 1). Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios.
La vida de los Santos es a menudo testimonio de extraordinarias intervenciones angélicas. ¡Cómo no recordar las múltiples anécdotas que nos relata San Juan Bosco o San Pío de Pietrelcina, santos cuyas vidas están perfectamente documentadas y que son bien cercanas a nosotros!
Podríamos decir que también existían y existen personas tan serviciales como los ángeles. A ellas, para esta reflexión, me gustaría llamarles ángeles humanos.
El sacerdote argentino Pedro Opeka es uno entre ellos. Trabaja día y noche en Madagascar, uno de los países pobres de África. Él es de Ramos Mejía, Provincia de Buenos Aires.
Es lo que me dijo un amigo sacerdote quien también trabaja allí, y luego encontré en los medios sociales hace poco. El Padre Pedro ayudó a cerca de medio millón de personas que sobrevivían en medio de basurales de Antananarivo.
Hace 30 años vive allí, ayudando a la gente para construir sus viviendas. La albañilería que heredó de su papá, resulta ahora su poderosa y pacífica herramienta de revolución social.
Su inspirador es San Vicente de Paul (1581-1660) el ángel humano de los huérfanos. (La fiesta de este santo se celebra el 27/9).
En el año 1990 el Padre Pedro iniciaba una revolución de emancipación sociocultural, en la pequeña ciudad de Akamasoa. A los jóvenes, en su mayoría, los invitaba a jugar fútbol. De esa manera, poco a poco, ganaba la confianza ya que siempre tenían desconfianza a los extranjeros. Así, pues, con la ayuda divina y las colaboraciones de ellos pudieron construir 17 barrios, 5 guarderías y 4 escuelas. Esta ciudad es una antorcha de inspiración para los demás. También puedes ser un ángel humano.
"Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares…
Pueden escuchar los micros del padre Sayu, "Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: [email protected]