Si Dios se te presentara esta noche y te dice que le pidas lo que anhelas, ¿qué le pedirías? ¿Salud, amor y dinero? ¿Una casa-chalet en un barrio cerrado? ¿Un auto de alta gama? ¿Un departamento de lujo? ¿Un amor duradero? ¿Muchos amores placenteros? ¿Mucha riqueza para tu familia?
LA COLUMNA DEL PADRE SAYU: ¿Qué pedirás a Dios, si se te apareciera?
Estos recursos nos traerán una aparente seguridad, pero pienso que no son duraderos.
Una buena salud es deseable y necesaria para vivir. Pero, ¿también pedirías una vida espiritual?
La Biblia narra un episodio similar. El rey Salomón había construido La Casa de Dios y la muralla en torno a Jerusalén. Luego fue a Gabaón, al Santuario de Lomas, el más importante, para ofrecer los sacrificios. Había ofrecido más de mil sacrificios allí.
En Gabaón se le apareció Dios en un sueño y le dijo, como retribución: - Pídeme lo que quieras (1 Reyes 3, 1-14).
Salomón pidió el tiempo de una jornada para pensar y discernir. Luego dijo: “…Dame tu servidor, un espíritu atento, y la sabiduría para gobernar bien a tu pueblo”.
A Dios le gustó este pedido de Salomón. Porque no le pidió a Dios para él larga vida, ni las riquezas, ni la muerte del enemigo…
Pidió la sabiduría para gobernar con rectitud. ¡Qué paradigma del liderazgo-gubernamental, humildad, realismo y sensatez!
Como rey era más conveniente pedir más poder y más fuerza para perpetuarse en el trono, como intentan muchos de los que están en el poder. O pedir grandes ejércitos para conquistar más naciones y acumular más riquezas, a la miseria de los pobres-vallados…
El poder o la riqueza solo traerán alegrías o placeres pasajeros.
El Papa Francisco aseguró (el 21/06/2013) que los “tesoros” que se pueden acumular en vida “son desvanecidos por la muerte”, y que “nunca se vio un camión de mudanzas detrás de un cortejo fúnebre”. La sed de poseer, buscar acumular muchas cosas, no da tranquilidad y vuelve a las personas vanamente inquietas.
¿No es la codicia que nos trae cada vez más problemas?
Jesús decía que a un hombre que acumuló mucha riqueza, Dios le dijo: -Tonto, esta misma noche reclamaré tu alma, ¿quién se quedará con lo que acumulaste? (Lucas 12, 20).
La sabiduría e inteligencia son lo que todos necesitamos y solamente Dios puede otorgarnos.
Oh Dios, ayúdanos a pedirte la gracia de la sabiduría, como el rey Salomón, para toda nuestra vida terrenal hasta la eterna.
Fm. Plaza
Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: sajusvd@gmail.com