Recién ha pasado un mes desde el retorno de las clases tras el receso invernal, todavía resta un trimestre para terminar el ciclo lectivo, pero a esta altura los colegios han comenzado a colgar el letrero tan temido por los padres: “No hay vacantes”.
Colegios privados, casi sin vacantes para el año que viene
La demanda se da en todos los niveles. En algunos casos, los cupos suelen completarse con hermanos de los alumnos. Ocurre en las escuelas con las cuotas más accesibles.
El boom demográfico que experimentó el distrito a partir de la década del ’90 (fenómeno que parece no tener fecha de vencimiento) vino acompañado por una gran cantidad de instituciones educativas del sector privado y un menor acompañamiento de edificios públicos. Sin embargo, su aumento aún no alcanza para cubrir la demanda existente.
Por eso, cada año es más temprana la sensación de que será por demás complicado inscribir a un niño para que comience el próximo ciclo lectivo en la escuela deseada.
Cubiertos
La situación se observa con mayor nitidez en los colegios privados que cuentan con subvención estatal, ya que la cuota es sensiblemente menor a la de las escuelas no subvencionadas.
En este sentido, las escuelas “tradicionales” de Pilar pican en punta a la hora de cubrir los espacios disponibles. Por ejemplo, en el Instituto Verbo Divino los carteles pegados en la puerta anuncian desde hace unos días la falta total de vacantes para todos los niveles.
Allí, el proceso para Primaria y Secundaria tardó un poco más, pero al abrirse la inscripción de Inicial, los lugares se cubrieron en no más de dos días.
“Ya no hay posibilidad de listas de espera para ingresos 2016”, dice el letrero en la entrada del Instituto Parroquial desde principios de agosto. Es decir, que no solo las vacantes, sino también las listas de aquellos que aguardan por un espacio están saturadas.
“Las vacantes se cubren enseguida, sobre todo para Primaria –explicó a El Diario una fuente del colegio-. El Jardín a veces tarda un poco más, pero de todas maneras es rápido”.
Además, agregó que en la entidad “nos llama la atención la cantidad de gente que viene desde la Ciudad de Buenos Aires. Son familias que se mudaron a Pilar definitivamente y eligen los colegios tradicionales del centro. Por otra parte, también influyó el aumento de las cuotas: los colegios subvencionados todavía son, dentro de todo, accesibles”.
Parentela
Al ser la demanda muy superior a la oferta, una tendencia se fue adueñando de cada período de inscripciones: la presencia de los hermanos de quienes ya son alumnos de la escuela, los que cuentan con prioridad a la hora de ocupar un pupitre.
Por ejemplo, en el Instituto Modelo la directora Silvina Berrutti comentó que en junio “hicimos un primer relevamiento de hermanos, de la mano de una preinscripción para Jardín, abierta a la comunidad. Pero los lugares suelen ser muy pocos”. En esa entidad, la escuela Primaria se cubrió íntegramente por hermanos de alumnos.
No obstante, en el lugar se habilitó una lista de espera, pero incluso en ella también hay hermanos que quedaron afuera en primera instancia. “Los cursos tienen un límite de capacidad y a veces los hermanos sobrepasan ese cupo, por eso ni siquiera ellos tienen un sitio asegurado”, explicó Berrutti.
La mujer definió el fenómeno de la falta de vacantes “por los valores que manejan las escuelas tradicionales de Pilar, sumado al declive de la escuela pública y la necesidad de enviar a los hijos a una institución privada. Colegios como el nuestro siguen siendo muy codiciados”.
“Sucede por los valores que manejan las escuelas tradicionales de Pilar, sumado al declive de la educación pública”.
SILVINA BERRUTTI.
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instituciones de educación privada tiene el distrito en todos los niveles educativos, desde jardines hasta universidades.
Las inscripciones para escuelas públicas se realizan a fin de año y el problema es similar, en especial en el nivel Inicial.