“Se cierra un ciclo”, contundente y sin rastros de nostalgia, Luis Beltramo expresa así lo que ya anticipó días atrás en la vidriera de su negocio, con el cartel: “Ofertas por cierre”.
Después de 37 años, cierra la librería mercantil
Dejará de funcionar a mediados de octubre. Su propietario afirma que concluyó una etapa y que los cambios socioeconómicos de Pilar fueron determinantes.
La tradicional librería mercantil, también conocida como “comercial” por ser la primera de su época en incorporar productos del quehacer contable, cierra sus puertas después de 37 años proveyendo de útiles escolares a los estudiantes pilarenses.
Fundada el 2 de mayo de 1978 sobre la calle San Martín casi esquina Yrigoyen, el negocio surgió como una audacia de su actual propietario, hasta el momento dedicado a la liquidación de sueldos y jornales, y dos socios también pilarenses. Pero el trío no tardó en disolverse dado que las ganancias no eran suficientes para alimentar tantas bocas.
La llegada de grandes empresas a Pilar hizo que en la década de 1980 la librería viviera su época de gloria. “Nos especializamos en la parte comercial, también lo escolar, después fuimos incorporando artístico y en algún tiempo tuvimos literario, pero el fuerte nuestro por un tiempo largo fue lo comercial, le vendíamos a empresas”, recordó el propietario del negocio que hoy tiene dos empleadas, una de ellas con 23 años de antigüedad.
Vaivenes
El boom inmobiliario que sacudió a Pilar en los 90 no fue, sin embargo, todo lo auspicioso que podría imaginarse para el entonces consagrado local. “Empezó la competencia y bastante desleal porque nuestros mismos proveedores visitan a empresas clientas nuestras”, aseguró Beltramo.
Promediando la década, en 1994, llegó el momento de mudarse a la calle Pedro Lagrave, frente a la entrada de la terminal de colectivos, donde permanece hasta la actualidad.
- ¿Cómo fueron surfeando los vaivenes de Pilar?
-La fuimos piloteando. Yo noto que hay una clientela firme. Ahí está el por qué nos mantuvimos. Y también tener buena mercadería y eso muchas veces cuesta porque ha habido un cambio socioeconómico en Pilar.
- ¿El perfil de cliente de Pilar se fue volcando a buscar precio antes que calidad?
-Sí, y también hay sectores que compran en los shoppings. Se polarizó. Ha habido un cambio, se nota en los tipos de negocios. El estacionamiento también, en esta cuadra no se puede dejar el auto. Eso cambia las cosas y el tipo de negocio que tenés que poner es distinto, no para el que quiere estacionar el auto a 20 o 30 metros.
Viejas épocas
Memorables eran los inicios de ciclo lectivo cuando las mujeres podían pasarse horas seleccionando los artículos de la interminable lista escolar. “Unos cuantos marzos eran una sorpresa, gracias a Dios pudimos estar acorde”, relató Beltramo para agregar “que ahora se ha diluido bastante, hay muchas ofertas en los supermercados y con la tarjeta hay 12 meses para pagarlo”.
- ¿Qué artículos ya no existen más?
-Cuando apareció Internet, una cosa que fue un clavo fueron los formularios Ad-Astra. Lo usaban los contadores y de un día para otro se dio vuelta, y costó sacárselos. Se los di a un cartonero y se hizo el negocio.
- ¿Qué le dicen los clientes al ver el cartel de cierre?
-Algunos se sorprenden y yo digo que se cumplió un ciclo. Hay que apretar los dientes y seguir para adelante. No tengo pena. Soy un agradecido de cómo se me presentó la vida… Pero ya está.
El dato
Por el inminente cierre, las rebajas en los artículos de la librería mercantil oscilan entre un 30 y un 50%. Hay una góndola con libros usados a precios convenientes.
“Ha habido un cambio en Pilar, se nota en los tipos de negocios.”
Luis Beltramo.