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Más cajeros, pero no alcanzan y hay mala distribución

Su número creció 30% en los últimos tres años. Aunque la mayoría se queda sin dinero y se generan largas colas. Se concentran en el K50.
1 de septiembre de 2015 - 00:00

Un nuevo comienzo de mes y el mismo dolor de cabeza para aquellos que quieren tener en sus manos parte del salario que descansa en sus cuentas. Pese a que el número de cajeros automáticos del distrito se ha incrementado en casi un 30% en los últimos tres años, la cantidad de operaciones que las entidades bancarias derivan a los aparatos electrónicos hace que las colas (y el mal humor) sigan siendo interminables.

Según un relevamiento realizado por la Sociedad de Comerciantes (SCIPA), en el Partido existen 74 cajeros automáticos de bancos privados y del Estado. De ellos, 20 corresponden a la red Link y 54 a Banelco; un 27% más que en el 2012, cuando la suma alcanzaba los 58. 
No obstante, la distribución sigue siendo por demás despareja si se tiene en cuenta que 31 funcionan en el centro de Pilar, 13 en la zona del kilómetro 50 y 10 en el Parque Industrial.
La localidad de Presidente Derqui solo cuenta con 6, Del Viso con 5 y el resto se reparte en distintas sucursales bancarias ubicadas a lo largo de la Panamericana y en entidades puntuales como el Hospital Austral. Mientras que zonas populosas como Villa Rosa siguen reclamando contar con al menos un cajero en el centro. 
Aunque llevan la delantera frente al resto de las localidades, los 31 cajeros que funcionan en Pilar no resultan suficientes en determinadas épocas del mes, cuando se acercan los vencimientos de los impuestos.
Esto se ve reflejado en colas que pueden demorar entre 40 minutos y 1 hora, sobre todo en los cajeros de la Red Link (hay 12 en el centro, el mismo número que hace tres años), que son aquellos que pertenecen a los bancos Nación, Provincia y Credicoop, donde se deposita el sueldo de empleados municipales, provinciales y nacionales, y que no están presentes en el K50. 
Precisamente, el escaso nivel de reposición de billetes de esta red es lo que provoca que de forma habitual los cajeros Link se queden sin dinero durante el fin de semana. 
“Los bancos oficiales suelen quedarse sin plata, los privados tienen más reposición, pero como te cobran cierto dinero por cada operación por utilizar otra red, la gente prefiere no ir a Banelco si tiene Link”, explicó Daniel Castro, presidente de Scipa, aunque destacó que “el cajero es un auxiliar muy importante para el comercio, lo más importante es el banco y ahora muchas entidades están adoptando nuevas modalidades y derivando muchas operaciones a los cajeros”. 
Así, al bajo nivel de reposición y a la cantidad de aparatos que no funcionan, se le suma la cantidad de operaciones de hasta cierto monto que hoy solo pueden realizarse por este medio, como pago de tarjetas de crédito, depósitos en efectivo y en cheques, lo que acrecienta las demoras. 

Paliativos
La insuficiencia de cajeros encuentra un paliativo, desde hace algunos años, en la posibilidad que ofrecen hipermercados de extraer dinero en efectivo con la tarjeta de débito en sus propias cajas. En las terminales de Bapro Pagos también es posible hacerlo, aunque el monto se limita a 300 pesos. 
“Banelco es la que más está invirtiendo pero en su mayoría en el Km. 50”, señaló Castro, para agregar que sobre el corredor de la Avenida Tomás Márquez y su número creciente de negocios solo hay un cajero disponible, que funciona en el supermercado ubicado en dicha arteria. 
La entidad bancaria que más cajeros tiene es Provincia, con 12 en sus dos sucursales de Pilar y Parque Industrial, seguida por el privado HSBC, con 11 aparatos. En tercer lugar se ubican el Galicia y el Supervielle con 9. 
 
24
Bancos funcionan en Pilar según un relevamiento de SCIPA, 5 más que en el 2009. El incremento se cristalizó en el K50 y el Parque Industrial. 

Comercio
“Solo efectivo”
La gran cantidad de comercios que funcionan por fuera del sistema bancario en Pilar y la saturación en los cajeros automáticos hacen un coctel no apto para apurados. 
Sin datos actualizados, desde SCIPA afirman que “hace algunos años apenas un 30% de los comercios estaba bancarizado, porque el costo sigue siendo alto para un pequeño comercio”. 
Incluso, en aquellos que sí trabajan con tarjeta, la trampa del descuento en efectivo obliga a las engorrosas extracciones. 
La diferencia de precios que sigue existiendo entre los negocios céntricos y los ubicados en shoppings pareciera ser el único factor que inclina la balanza a favor de los comercios locales frente a aquellos que permiten comprar sin billetes.
“El comerciante sigue poniendo las condiciones para vender y el cliente elige por el precio”, sintetizó Castro. 
Los más afectados son los comercios de las localidades que no cuentan con cajeros dado que la obligación de trasladarse a otras zonas implica que muchas de las compras terminen efectuándose en las cercanías del lugar donde se hizo la extracción.
 
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