LA COLUMNA DEL PADRE SAYU : Ser un rengo o ser un genio; es tu decisión

2 de agosto de 2015 - 00:00

Cuando estudiaba en la jesuítica Universidad Pontificia Comillas de Madrid, para obtener mi licenciatura en Teología, supe sobre una antigua costumbre de los jesuitas. El lunes de Pentecostés ellos celebraban algo muy particular: la fiesta de la herida de San Ignacio de Loyola. Era un festejo devocional y piadosa, que no era litúrgica.
Según la tradición jesuítica, el lunes 20 de mayo de 1521, un joven militante vasco defendía el castillo de Pamplona que tenían sitiado los franceses, cuando una bala le destrozó la rodilla derecha. Aquel joven herido era Igñio López, nacido en Loyola, en el País Vasco de la actual España. Había sido hasta ese momento un caballero que soñaba con triunfar en la corte, pero aquella bala lo dejó cojo y echó por tierra sus proyectos.
Ante él se abrían dos posibilidades: ser un cojo amargado para el resto de su vida o ser un santo. Igñio eligió esto último, aunque nunca antes lo había pensado. Comenzó una nueva caballería para la Iglesia: La compañía de Jesús, popularmente conocida como jesuita. A Igñio López, posteriormente, se lo conoció por el nombre español San Ignacio de Loyola. Nuestro Papa Francisco se formó en esta orden, por eso él es el único papa jesuita.
Gracias a aquella bala, la Iglesia tuvo un nuevo santo carismático: San Ignacio de Loyola. Gracias a ella, también a través de las obras jesuíticas como las escuelas, universidades y otros centros de formación humanitaria y desarrollo social, desde hace cuatro siglos, millones de personas se beneficiaron por el trabajo apostólico de los jesuitas.
Se sigue educando y formando a centenares de millones de personas en todo el mundo, más allá de las fronteras de la Iglesia, credo o raza. La educación es una de las principales tareas de los jesuitas. La Universidad del Salvador es una de las instituciones jesuíticas de nuestra comarca.
La Compañía de Jesús es la congregación con mayor número de consagrados en la actualidad, y hay también centenares de otras congregaciones con la espiritualidad y regla jesuíticas. La Iglesia cuenta con setenta santos jesuitas. Todo esto, podríamos decir, gracias a una bala.
De los fracasos humanos, Dios hace el triunfo. Por eso, anímate. Porque la piedra rechazada por los hombres, es elegida y preciosa a los ojos de Dios (1 Pedro 2, 4). 


Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”,  lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: [email protected]


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