Un niño pidió a su padre que le regalara una cámara. El padre se lo prometió y el niño contó a sus compañeros que su papá le iba a regalar una cámara e iba a llevarla el día siguiente para sacar fotos.
Cuando el padre regresó del trabajo, el niño corrió entusiasmado para recibir la cámara. Pero el papá le dijo:
-Hijo, hoy no pude comprártela ya que salía del trabajo muy tarde.
El niño, un poco triste, le contestó:
-Está bien, papá.
Luego les dijo a sus compañeros que su papá no había podido comprarla pero que iba a llevarla a la escuela el día siguiente. Pero esta vez el papá se excusó diciendo que el negocio de las cámaras había estado cerrado. Y el tercer día se disculpó nuevamente diciendo que se había olvidado de llevar el dinero. Y así sucesivamente, día tras día, una excusa tras otra.
Pasadas unas semanas, el niño se puso muy triste y no le pidió más la cámara. Pasaron los años y el joven terminó la secundaria e ingresó a la universidad. Estudiaba con dedicación y sacaba buenas notas. Finalmente llegó la noche de graduación para recibirse y recibió una encomienda por correo. La etiqueta del paquete mencionaba: “Muy frágil. Manipular con cuidado”.
Cuando abrió el paquete, no lo podía creer: ¡Era una cámara costosa! La nota adjunta decía: “Hijo, hace 18 años me habías pedido una cámara para sacar fotos con tus compañeros, y te la había prometido. No te la di entonces porque eras muy pequeño para tener una cámara valiosa. Como si fuera poco, tus compañeros también querrían sacar fotos y la destrozarían, siendo niños. Me parecía que tampoco la necesitabas ya que ibas a estar con ellos todos los días. Ahora eres grande y sabes utilizar cuidadosamente una cámara costosa. Ahora más que nunca la necesitas para sacar las fotos de tus compañeros, para guardar los momentos compartidos como recuerdos, ya que no van a estar más juntos. Cumplí con lo que te había prometido. Te la mereces ahora. Cariños. Papá.”
La oración que hacemos también es algo así. Dios siempre nos contesta pero en el momento más necesitado. Por eso no se desanimen si no reciben inmediatamente lo que piden, sino encomienden todo a las manos de Dios. Porque Jesús dice: “- Pidan y recibirán.” (Mateo 7,7).
LA COLUMNA DEL PADRE SAYU: Cumplió su promesa y le llegó el regalo
Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: sajusvd@gmail.com