El alerta rojo de Luján, donde el río llegaba anoche a los 5,43 metros de altura -suficientes para volver a meterse en la ciudad de la basílica- comienza a influir en Pilar y traslada toda la preocupación a los vecinos de las márgenes del cauce.
Alerta máxima por la crecida del río Luján
El desborde podría llegar a los niveles de noviembre pasado. El agua ya está en las casas de seis barrios. Hay 200 evacuados, mil auto evacuados y se esperan fuertes lluvias.
Defensa Civil (DC) y los bomberos voluntarios, junto a distintas áreas del Municipio, recorrieron ayer las zonas afectadas y dieron aviso a los frentistas de la crecida que se acercaba en horas de la noche. Muchos se negaron a salir de sus casas a pesar de la advertencia y por eso les suministraron agua potable y alimentos.
Hasta anoche, los evacuados instalados en el centro municipal eran 201, pero aseguran que son más de 1.000 los autoevacuados, quienes se refugiaron en casas de familiares y conocidos.
La situación es crítica y las autoridades advierten que todo empeorará con la llegada del agua que está invadiendo a la vecina localidad de Luján, desde donde los informes sobre la crecida del río son poco alentadores.
Los barrios afectados son Río Luján, El Manantial, Los Grillos, Carabassa, La Lomita y Agustoni, mientras que en Pinazo, el agua del arroyo volvió a su cauce natural y los damnificados regresaron a sus hogares.
“Estamos advirtiendo a la gente sobre el nivel que el río puede alcanzar en las próximas horas y les ofrecemos salir de sus casas”, aseguró a El Diario el titular de DC, Eduardo Ríos.
El funcionario explicó que los damnificados, a pesar de las advertencias, eligieron quedarse en sus casas. En estos casos fueron provistos con agua potable y alimentos.
Según marcan los estadistas y pronosticadores, en Pilar el agua podría llegar al nivel que se dio en el temporal que se desató a fines de octubre del año pasado, cuando muchas casas del barrio El Manantial se inundaron por primera vez.
Preocupación
Ayer, las clases en la Universidad del Salvador fueron suspendidas debido a la inundación, que tapó las dos playas de estacionamiento del centro de estudios. Mientras que en la zona aledaña a la USAL, los barrios La Lomita y Agustoni, estaban en una situación similar a la de Río Luján, El Manantial, Los Grillos y Carabassa.
Personal abocado a la asistencia aseguró que algunas familias de esos vecindarios fueron trasladadas anoche desde sus casas al centro de evacuados de Pilar.
Mientras que vecinos de la zona, a cuyas casas el agua no suele llegar, contaron que había mucha preocupación en el barrio, ya que el río había sobrepasado el nivel de los desbordes habituales.
En tanto, las mismas fuentes aseguraron que hasta anoche, las zonas afectadas son las denominadas “inundables” que están a pocos metros de las márgenes del río, pero advirtieron que las noticias que llegaban desde Luján y otros distritos de la cuenca río arriba, indicaban que el agua podía afectar a vecinos que no son alcanzados por los desbordes normales del cauce.
Por otra parte, al caer la tarde, el agua ya había alcanzado la banquina de la autovía Pilar-Pergamino por lo que debió cerrarse al tránsito el carril lento. De la misma manera, alcanzó el ingreso a Manzanares, que si bien quedó anegado, aún permitía el paso de los vehículos.
El alerta de sudestada para hoy, sumado a la probabilidad de abundantes lluvias (ver aparte) provocó en vecinos y autoridades una preocupación aún mayor. Incluso, señalaron que deben estar atentos los pilarenses que se encuentran en zonas de arroyos y que hace una semana fueron afectados por la inundación, como Villa Verde, Manuel Alberti y Nuestra Señora del Pilar, entre otros barrios, porque podría repetirse la misma situación.
El dato
Las hasta anoche 201personas que fueron rescatadas de sus viviendas y se quedaron en el refugio municipal, están instaladas en el centro de evacuados de la ruta 25, camino a Moreno.
5.000
Son los afectados pilarenses por las inundaciones, entre los 201 evacuados, los más de 1.000 autoevacuados que salieron de sus viviendas por su cuenta y se refugiaron con familiares y los que eligieron quedarse en las partes altas de sus casas.