LA COLUMNA DEL PADRE SAYU: Historia de manos hermanas

26 de julio de 2015 - 00:00

La siguiente es una historia real. Durante el siglo XV, en una aldea cercana a Nüremberg, Alemania, vivía la familia Durer, con 18 niños. Para conseguir el pan honradamente el padre trabajaba 18 horas diarias. Dos de sus hijos querían estudiar en la Academia de Art, pero sabían bien que su padre no podría solventar los gastos.
Los dos conversaron y finalmente acordaron que lanzarían al aire una moneda. El perdedor trabajaría para pagar los estudios del que ganara y, al terminar con ellos, éste pagaría los estudios del otro con la venta de sus obras.
Lanzaron al aire una moneda. Albretch ganó y se fue a estudiar a Nüremberg. Mientras tanto, Albert comenzó un peligroso trabajo en las minas para pagar los estudios de su hermano. Después de cuatro años, aún mantenía el sueño de ir a la academia.
Las obras de Albretch eran bellísimas. Al momento de su graduación ya había comenzado a ganar bien con la venta de ellas.
El joven artista regresó a su aldea y su familia se reunió para una cena festiva. Entonces Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se había sacrificado para hacer sus estudios realidad. Dijo: - Albert, hermano mío, es tu turno. Ahora puedes ir a Nüremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de ti.
Albert, con su rostro empapado en lágrimas, se puso de pie y poniendo su mano en la mejilla de aquel le dijo suavemente: -No, hermano, no puedo ir a Nüremberg. Es muy tarde para mí. Mira lo que cuatro años de trabajo en las minas han hecho a mis manos; cada hueso de ellas se ha roto al menos una vez. Si la artritis en mi mano derecha incluso me dificultó  levantar la copa durante tu brindis, mucho menos podría trabajar con delicadas líneas, el compás o el pergamino, y no podría manejar la pluma ni el pincel. No hermano, para mí ya es tarde.
Para rendir homenaje al sacrificio de su hermano Albert, Albretch dibujó las manos maltratadas de su hermano con los dedos apuntando al cielo. Es la famosa “Manos”. Al enterarse de la historia, el mundo abrió su corazón y se cambió por “Manos orando”.
Oh Dios, danos manos para ganar honradamente el pan y un corazón para compartirlo.


Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1.
Correo: [email protected]



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