“Yo dibujé el mundo, así de simple”

Maestro en la confección de mapas en forma artesanal, trabaja para el Municipio desde hace 35 años. Mañana arranca en CABA una muestra en su honor.

21 de junio de 2015 - 00:00
Es el último exponente de una raza que ya no existe, el eslabón final que nos conecta con una época que demandaba talento y precisión: Héctor Raúl Bertolotto, de 91 años (los cumple hoy) es cartógrafo artesanal, capaz de confeccionar mapas con una habilidad que asombra. “Yo dibujé el mundo, así de simple”, afirma.
El hombre es autor de innumerables publicaciones cartográficas, además de Socio Fundador y Honorario de la Asociación del Centro Argentino de Cartografía, institución creada en 1951. Precisamente, la entidad piensa homenajearlo a partir de mañana, cuando en el Espacio Virrey Liniers (Venezuela 469) se inaugure a las 17.30 “La mano y el espacio. Cartografía de autor”.
El evento contará con más de 100 obras de su autoría y se dará en el marco de la Semana de la Cartografía, que concluirá el viernes en el Congreso de la Nación, adonde Bertolotto ha sido invitado en su calidad de eminencia en la materia.

Único
Acerca de su don para plasmar en papel exactamente lo que ve, indica que “para algunos es espectacular, pero yo pienso que lo mío es componer todo lo que ve el equipo que trabaja en la calle. Yo siempre pude fotografiar con la mente, con eso se nace”.
Nacido en 1924, supo que lo suyo sería la confección de mapas desde que era un niño y dibujaba sus mapas y los de los chicos que asistían a grados superiores. En ese entonces vivía en Temperley, y su madre era la encargada de lavar las camisetas del club homónimo.
A los 16 años ingresó luego de un examen riguroso al Servicio de Hidrografía Naval, la gran escuela tradicional junto con el Estudio Geográfico Militar. Recibido a los 23, en 1945, de inmediato mostró sus condiciones innatas. “La primera carta que yo hice –recuerda- fue para la flota de mar. Era una carta reservada, un trabajo que le dan a los profesionales con 30 años de experiencia”.
Fue cartógrafo oficial de la Marina hasta los 36 años, para luego trabajar en Ferrocarriles Argentinos. En 1962 comenzó una larga carrera en las aulas, pasando por las universidades de Buenos Aires, Mar del Plata y Morón, más el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).
Sin embargo, una curiosidad es que todos hemos visto –sin saberlo- trabajos de Bertolotto: en 1949 comenzó a trabajar en Editorial Estrada, donde permaneció durante 30 años haciendo mapas. En su momento, fue una de las apuestas de la editorial para competir contra otro gigante, Kapelusz.
Es decir que aquellos mapas que los docentes de Geografía nos han hecho calcar una y otra vez fueron dibujados por él. Además, también fue el responsable de, por ejemplo, las figuras geométricas de los libros de matemáticas.
Fue en 1980 que el cartógrafo comenzó a trabajar en el Municipio, en el área de Catastro Técnico, convocado en su momento por el intendente comisionado Beto Ponce de León. Ha tenido idas y vueltas en el puesto (que todavía ocupa), pero nadie ha podido reemplazarlo.
“Creo que en el país ya no dibuja nadie –reconoce-. Que yo sepa, ninguno. Los alumnos se vieron obligados a digitalizar su trabajo, de lo contrario no podrían hacer nada”. Por eso, este vecino de La Lonja es el último de una tradición que comenzó hace 6 mil años, con los sumerios.
Cualquiera que vaya a Catastro Técnico puede verlo allí, en su tablero, dibujando como siempre, enalteciendo una profesión que ya es parte de la historia.



“Pasé por lo menos tres veces por cada cuadra de Pilar. Si tomo un plano, puedo poner unos mil nombres de memoria”.

RAÚL BERTOLOTTO.

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