LA COLUMNA DEL PADRE SAYU: Las enfermeras ¿no son los ángeles sin alas?

17 de mayo de 2015 - 00:00

Lo siguiente es un caso real que tuvo lugar en Pamplona, España, en el siglo XV. Fue una enfermera la causa instrumental de un gran cambio en la historia de la Iglesia.
Ella atendía al joven caballero Ignacio “Iñigo” López, oriundo de Loyola, con una herida profunda causada por una bala que había destrozado su rodilla derecha en un combate. Ella le dio algo más que los medicamentos, al joven deprimido: una nueva visión para el futuro.
Pienso que muchos, en una ocasión o varias, estuvimos internados en los hospitales. Entonces ¿no eran las enfermeras o los enfermeros que nos traían los medicamentos, las comidas, etc.? En los casos más delicados, nos brindaron todas las atenciones necesarias también. ¿Recuerdan los nombres de algunos de  ellos? Seguramente muchos responderán un sí.
Soy pesimista: muchos de aquellos nos parecían como los ángeles de guarda que nos cuidaban entonces. Junto con la atención profesional, sus personalidades más cálidas tales como una palabra de aliento que daba más alivio que los calmantes; una sonrisa que irradiaba paz y cuando nos hablaban sobre la recuperación, nos llenaba de esperanza, ¿no?
Ignacio, que mantenía el gran sueño de llegar a la Corte, ahora se encontraba deprimido. Siendo una buena enfermera, captó la psique del joven: que lo más le dolía era su mente por la frustración que su herida. Buscó una solución para elevar el ánimo: le llevó algunos libros que narraban historias de los santos. Al leerlos, se le despertó en él la idea brillante de formar un grupo de personas para un combate diferente, lo espiritual para defender a la Iglesia. Así Ignacio de Loyola fundó la Compañía de Jesús, que se conoce como Los Jesuitas. Gracias a aquella enfermera, podríamos decir que tenemos al jesuita PAPA FRANCISCO.
Todos los enfermeros que tienen la verdadera vocación de esa profesión sanadora procuran la sanidad total e integral. Son y deberían ser ángeles sin alas, capaces de dar ánimo, luces, alegrías, esperanzas etc.
Todos nosotros podemos ser ángeles sin alas con nuestras capacidades, palabras, solidaridad, bondad, etc., para incentivar algo nuevo. Por eso San Pablo nos pide que utilicemos los dones para edificar la Iglesia (1 Corintios 12, 7).
Oh Dios haznos ángeles de guarda por los demás.
(El 12 de mayo fue el día Internacional de la Enfermería. Es un homenaje para los profesionales de esta noble vocación).


FM. 92.2
Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1.


 

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