La aparición en los últimos días de noticias sobre el hallazgo de víboras de gran tamaño en zonas residenciales y otras, más disparatadas, que hablaban del escape de pitones con nombre de persona que atemorizaban a barrios enteros, pone de relieve el gusto cada vez menos oculto por los animales exóticos.
Lagartos, iguanas, víboras, erizos y hasta monos son algunas de las especies que ciertos hogares exhiben entre sus mascotas.
Veterinario y “bichero”, Mariano Acosta llegó a tener en su casa de Pilar hasta 150 víboras. La llegada de su hijo, hace algunos años, lo motivó a reconsiderar su exótico gusto, que, sin embargo sigue poniendo en práctica con cada consulta profesional.
“Un reptil no representa un estímulo desde el punto de vista del vínculo, no te quieren, pero el placer pasa sencillamente por tenerlos y criarlos”, afirmó y al mismo tiempo reconoció que “es medio inexplicable, el placer es que existan”.
Vecino de Pilar, Eduardo tiene entre sus mascotas una víbora falsa coral de Sinaloa. “La atracción no tiene una explicación –manifestó-, son animales llenos de misterio, no demuestran afecto, mi contacto con estos animales se remonta a la infancia y nació de la avidez por la lectura sobre animales rechazados”.
Tendencia
En cuanto a lo que sucede en Pilar, el veterinario asegura que “la afición pertenece a los 90 cuando se podían traer reptiles de afuera, hoy es dificilísimo”. De modo tal que “los aficionados hoy es gente de unos 40 años, a las generaciones más jóvenes les mostrás un reptil y les da impresión”.
En la actualidad, el mayor caudal de especies no domésticas que se venden como mascotas es de origen foráneo pero nacidas y criadas en la Argentina, tales como algunas especies de pitones, serpientes o lagartos.
Legalidad
Consultado sobre este tema, el director de Zoonosis, Claudio García, reconoció que “hay una movida nueva de gente que cría reptiles o incluso arañas” pero aseguró que “no es significativa”.
Respecto a la legalidad de la tenencia, aclaró que “hay un grupo autorizado por Fauna por eso es importante que cuando se compran este tipo de animales sea con papeles”.
No obstante, pese a ser una práctica enmarcada en la ley, García sumó una opinión contrapuesta con los fanáticos: “habiendo tantos otros, creo que es un despropósito criar este tipo de animales con los que es imposible crear un feedback y que, además, suelen sufrir en cautiverio”. “Se crea toda una situación de morbo por verlas comer que creo que no es buena”, agregó.
No son de temer
Pese a que puede llegar a generar pánico en un vecindario, lo cierto es que la crianza de este tipo de víboras no representa un peligro para terceros. “En general, las pitones que se crían en una casa son animales chicos que no representan un peligro para los humanos”, garantizó Claudio García, director de Zoonosis.
“Un reptil no representa un estímulo desde el punto de vista del vínculo, no te quieren, pero el placer pasa por tenerlos”,
Mariano Acosta.