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Buscan que menores “reparen el daño” ante delitos leves

Se realizó un primer acercamiento con el Municipio. Es un programa que ya se aplica en San Isidro y San Martín. Intenta cortar el posible comienzo de una carrera delictiva.
 
19 de abril de 2015 - 00:00

 Los menores de edad que cometan su primer delito leve deberán restaurar el daño ocasionado a la víctima, de aplicarse en Pilar un programa que ya tiene réplicas en todo el mundo y acaba de llegar a distritos vecinos.

Se trata del Programa de Justicia Restaurativa Juvenil, que fue presentado este jueves ante el intendente Humberto Zúccaro, la subsecretaria de Acción Social, Susana Do Nascimento, y la titular de Niñez, Soledad Iraizoz.
Junto a ellos, estuvieron la abogada pilarense Sandra Cabrera, Gustavo Capponi, coordinador de Justicia Restaurativa Juvenil, y Raúl Calvo Soler, director académico del proyecto. Ellos presentaron dicho programa, que trabaja sobre los menores de 16 años e intenta cortar de raíz el comienzo de una hipotética carrera delictiva.
“A nivel internacional no se lo cita al joven como ‘delincuente’, sino como ‘en conflicto con la ley penal’”, explicó a El Diario Calvo Soler, quien entregó más detalles sobre el proyecto, añadiendo que el modelo “hace muchos años que se aplica, como en Inglaterra, Irlanda, Australia, Nueva Zelanda o España”.
En este sentido, aclaró que “cada modelo se adapta a las características del lugar, porque el papel de la comunidad es muy importante para su funcionamiento”. Hasta el momento, en el país ha comenzado a dar sus primeros pasos en San Isidro y San Martín, con la posibilidad de que desembarque en Pilar.

Compensación
La Justicia Restaurativa Juvenil trabaja en base a convenios con fiscalías, universidades, colegios de abogados y municipios. “El intendente nos convocó porque está convencido de la necesidad de implementarlo”, afirmó Calvo Soler.
“Hay una conexión entre cometer delitos de baja intensidad con aquellos más graves –afirmó el experto-: casi todos los presos comenzaron a delinquir desde muy jóvenes”. Por eso, “se intentan romper esos vasos comunicantes”.
En cuanto a los delitos leves que incluye el modelo están las amenazas, las lesiones leves, hurtos y demás. Primero se comienza trabajando con delitos de muy baja intensidad, para luego ir tratando casos cada vez más graves, una vez que se va aceitando el sistema.
El hombre citó un ejemplo: “Si un joven agrede a otro o lo roba, dentro del programa se compromete a ayudar a la víctima a mejorar en algunas materias en las que él es mejor. El victimario está obligado a reparar el desequilibrio que ha generado en la víctima. Tiene que aprender a responsabilizarse”.

Compromiso
“Uno de los dramas de la realidad argentina –expresó Calvo Soler- es un adormecimiento de la comunidad y de las víctimas frente a este tipo de delitos. Muchos ni siquiera denuncian”. Sin embargo, “para que el programa funcione se debe denunciar el hecho. De otra manera no se puede aplicar”.
Por otra parte, descartó que se trate de un proyecto que solo involucre a los jóvenes pobres: “No distingue clases sociales –aseguró-, es reaccionar ante el joven que comete su primer delito y cree que romper las normas no tiene costo. Pero insisto en que se necesita la denuncia y el compromiso de la familia, la escuela, y toda la comunidad”. 

 
El dato
El curso para aquellos que conducen el programa dura 6 meses y es dictado por especialistas internacionales.



“El victimario está obligado a reparar el desequilibrio que ha generado, aprende
a responsabilizarse”.

 RAÚL CALVO SOLER.
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