Las veredas son un tema sensible a la hora de los reclamos y, en general, la respuesta de las autoridades es que “son responsabilidad de los frentistas”. Aunque en este caso, parece algo paradójico.
Caminar por la esquina de Chacabuco y Bolívar, una de las tantas de la ciudad que no cuenta con rampa para discapacitados e incluso una de las muchas veredas intransitables de Pilar, tanto para un lado, como para el otro. Pero esta esquina tiene una particularidad: allí está ubicada la Escuela de Educación Especial 501, donde asisten chicos con dificultades motoras y, además, en sillas de rueda.
El cordón prolijamente pintado de amarillo y la señalización da muestras de que por ahí ha pasado el Municipio. Pero que a pesar de que la inclusión a las personas con discapacidad es uno de los bastiones del gobierno municipal, nadie ha mirado con detenimiento la zona.
A metros del flamante corredor aeróbico, y en frente hay veredas relucientes con rampas hacia ambos lados, pero en el lugar más necesario, brillan por su ausencia.
Ya de por sí la vereda, de vieja data, con baldosas de barritas no es la más conveniente para caminar libremente. Pero eso es apenas un detalle que con los años se puede ir solucionando o hasta los propios chicos se acostumbrarán en el peor de los casos. Pero si se observa con detenimiento la salida del establecimiento de educación especial, la puerta está a apenas unos 15 metros de la esquina y la ausencia de rampa obliga a recorrer cien metros para ver si con suerte se encuentra una.
Pero en la búsqueda de la rampa puede llegar otros inconvenientes, como ir hacia Lorenzo López para recorrer la cuadra más corta, pero para una silla de ruedas puede tornarse una odisea, incluso para un carrito de bebé y hasta para hacerlo de a pie.
El primer obstáculo es la falta de baldosas en grandes rectángulos, que obliga a elegir a arrinconarse contra la pared o el cordón. Si esa prueba se supera, arranca el camino sinuoso, que es similar a un contrapiso bombardeado.
Pero si eso era poca aventura, un árbol en la vereda, pero contra la pared y con sus raíces haciendo las veces de barreras al ras del piso, seguido de una entrada de vehículos, que tiene un escalón aproximadamente de cinco centímetros más alto, que divide el camino sinuoso de un lado y otro.
Finalmente después de la odisea, se llega a la esquina buscada y tampoco hay rampa. Hacia el otro lado, se encuentra la calle Víctor Vergani, el camino no es menos difícil, también faltan baldosas, pero hay siete salidas de vehículos en el medio y en la esquina tres rampas para discapacitados.
Una escuela especial, con sus veredas inaccesibles
Son las de la Especial 501. Su mal estado y obstáculos hacen imposible la circulación de a pie y mucho más en sillas de ruedas. Para colmo, la esquina no tiene rampa.
metros con un camino lleno de obstáculos debe recorrer una silla de ruedas desde la puerta de la Escuela 501, hasta una rampa.