En el sector más antiguo del cementerio municipal aún hay fragmentos del viejo paredón, cuando el predio era mucho más chico que ahora. Antes, al lugar se entraba por Lorenzo López, por la puerta lateral en la que hoy está la escultura de Cristo, obra invalorable del arquitecto Francisco Salamone, quien hizo historia entre 1936 y 1940 por sus monumentos en palacios municipales, mataderos y –claro está- cementerios.


