El colapso en los desagües y el desborde del Río Luján son problemas que se ponen de manifiesto en cada tormenta de mediana intensidad. Pensando en un Pilar con un 40% más de población, resulta imperioso anticipar soluciones en este sentido.
“Hoy no se cumplen las normas que establece que el corazón de manzana sea verde, se construyen edificios sin respetar esto y no hay superficies que absorban”, explicó la urbanista Graciela Baroldi, para agregar que “se construyen barrios a la orilla del río, porque son más atractivos para la venta pero tampoco se respetan las superficies absorbentes, sumado a la contaminación del Río Luján”.
“En estos casos, el impacto no es solo ambiental, sino social y económico, porque la gente pierde todo”, precisó. Si de soluciones se trata, a una regulación mucho más rigurosa de los desarrollos a la orilla de cursos de agua se suma, en lo que respecta al casco urbano, “un buen plan de forestación urbana”, además de las obras de infraestructura para garantizar el funcionamiento de los desagües.
