Todos los perros van a Alfredo

Hace 45 años que un vecino de Los Cachorros recoge animales de la calle. Los cura y alimenta, pero necesita colaboración para mantener a los 100 perros en adopción.
 

1 de marzo de 2015 - 00:00

 Alfredo Barala tiene 70 años y hace 12 que elige vivir en Pilar. ¿Dónde más podía establecerse sino en el barrio Los Cachorros de Del Viso? En su casa alberga a unos 100 perros de la calle que le demuestran su amor como recompensa de haberlos rescatado de la calle. Pero no da abasto con los alimentos y los medicamentos, producto de la escasa cantidad de personas dispuestas a adoptarlos. 

Si bien ese aprecio y atención para con los animales fue heredado de su madre y lo puso de manifiesto en su adolescencia, fue hace 45 años que el reconocido actor José Marrone y su esposa Juanita Martínez, vecinos suyos en San Isidro, le tendieron una mano para los perros que diariamente aparecían solitarios en las calles. 
Esa tarea la trasladó hace más de una década a la zona de Del Viso, Pilar y Escobar, y es desde diversos puntos de la región que lo llaman para socorrer a animales atropellados y abandonados.
“He rescatado perros que estaban atados en las vías de la estación del Belgrano para que cuando venga el tren los mate”, cuenta el hombre que con su camioneta ha recogido más de mil perros por las calles de Pilar sin importar el horario.
Consciente del trabajo y la tarea que realiza en la zona desde hace más de una década, admite que  “hay que tener bastante estómago para hacer lo que hago yo”.
La dedicación por el cuidado de los animales lo llevó incluso tras las rejas, cuando era joven y combatía contra las perreras cuyo personal recibía dinero por cantidad de animales atrapados. 
“Esperaba que juntaran unos 40 perros en la jaula para matarlos, les levantaba el gancho y salían los perros, que me pasaban por arriba”, recuerda.

Por los perros
Todo es por ellos, los animales, y lo ha sido gran parte de su vida. Hace unos años Alfredo Barala vendió un galpón de Panamericana y Márquez y con eso construyó departamentos que alquila para obtener dinero para los animales. Pero no alcanza.
Por mes requiere de unas 40 bolsas de alimento, que significan un aproximado de 5 mil pesos, sumado a los medicamentos que, según el devenido pastor de los canes, “están cada vez más caros”. 
Durante el verano utiliza entre uno o dos curabicheras por día, con un valor de 90 pesos cada uno, dinero que también sale de su bolsillo.
“Los que me donan alimentos son una señora de Martínez que ni conozco, alguien le contó mi historia y manda 10 bolsitas, que no es mucho pero ayuda”, reconoce Alfredo la ayuda externa que en ocasiones recibe.
Claro que el problema se agudiza dado que siguen apareciendo los animales, los cura, pero dada la falta de espacio debe dejarlos nuevamente en la calle. “Cada vez es más difícil, cada vez hay más perros abandonados y gente que está dispuesta a pagar hasta 6 mil pesos en una veterinaria y no hacer una obra de bien”, agrega el hombre, lejos de darse por vencido. 
Detrás de las palabras, de la historia de Alfredo, de la puja por que cada perro tenga su medicamento y alimento, nace la concientización de castrar a los animales. 


“No puedo ver un animal en la calle, un perro herido o agusanado que lo ayudo”.

Alfredo Barala.


Contacto: Alfredo Barala: 011 15 5756 9647
 
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