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Un héroe nuestro en medio del desastre de los refugiados

Nicolás Migueiz (34) es pilarense y está radicado en Barcelona. Viajó a Grecia para asistir a los refugiados que llegan por mar. Su familia lo vive entre “el orgullo y la angustia”.
1 de noviembre de 2015 - 00:00

 


por Alejandro Lafourcade a.lafourcade@pilaradiario.com


El mundo está lleno de héroes anónimos y también de víctimas anónimas. Las vemos a diario en las noticias, a través de pantallas televisivas o de fotos que son premiadas a fin de año.
Sin embargo, cuando ese anonimato se rompe y comprobamos que el héroe es “uno de los nuestros”, aflora el orgullo: Nicolás Migueiz Montán, zelayense de 34 años, es uno de los voluntarios que intervienen ante el drama de los refugiados que intentan escapar de sus países de origen a través del mar Egeo.
En los últimos días, las agencias internacionales han colmado a los medios de imágenes tremendas. Entre ellas se advierte a un joven de barba y pelo largo, en el agua, rescatando a un niño. En otra, con el cuerpo inerte de alguien que no pudo ser salvado. Es Nicolás en las costas de Lesbos, Grecia.
Radicado en Barcelona, donde trabaja como guardavidas, es oriundo de Zelaya (su familia es una de las tradicionales de la localidad, siempre comprometida con causas sociales), y fue alumno del Verbo Divino y la Técnica de Escobar.
En tierras catalanas trabaja en la organización Proactiva Open Arms: al ver la tragedia que está ocurriendo con los refugiados en Europa, en la empresa se decidieron a destinar sus recursos para ayudarlos. Por supuesto, el joven argentino se sumó a la causa.

En contacto
Desde Pilar, las noticias se viven con una mezcla de orgullo y ansiedad. Lidia Montán, madre de Nicolás, indicó a El Diario que “él siempre fue un tipo comprometido con la realidad social, en este caso eligió ir porque es su profesión, estaba bastante emocionado con la posibilidad. Junto a sus compañeros son prácticamente los únicos que están haciendo esto en Lesbos”.
Esta semana, al joven se le arruinó el celular con el agua y el contacto es a través de redes sociales, en forma esporádica. “Sabemos que son tres y trabajan mucho, es muy dura la situación. Todo el tiempo están llegando cientos de personas en barcazas muy precarias”, dijo su madre.
El pilarense fue testigo directo de las tragedias ocurridas esta semana en Lesbos, Kalymnos y Rodas, donde los naufragios dejaron un tendal de muerte. Demasiadas imágenes de chicos muertos se han agolpado en las primeras planas en los últimos tiempos.
“Mientras pudimos hablar con él –agregó Lidia-, nos comentaba que cuando no se puede salvar a alguien, uno se desespera. Por otro lado está la satisfacción de que los sobrevivientes los abracen, les agradezcan. Es sentirse útil”.
Y expresó que desde este lugar del mundo “lo seguimos con orgullo y con angustia. Ellos no corren grandes riesgos porque son profesionales. Creo que nadie sabe cómo continúa esto”.
Entre llantos y gritos desesperados, entre el viento y las olas, no se puede reflexionar demasiado. Solo hay que actuar, salvar a la mayor cantidad de gente posible. Quizás con el tiempo haya espacio para repasar lo que ocurrió y lo que se hizo, pero ahora se necesita acción.
“Es muy dura la realidad, realmente muy dura –expresó Lidia-. Pero tampoco tienen mucho tiempo de pensar, porque trabajan todo el día, al menos en este momento. Están en acción, calculo que cuando pare un poco -porque se reemplazan cada 15 días- quizás note que, en lo que está haciendo, hay un antes y un después”. 


Perfil
Nicolás Migueiz tiene 34 años. Oriundo de Zelaya, es profesor de Educación Física y vive en Barcelona desde hace siete años, donde trabaja como guardavidas. Es soltero y no tiene hijos.



Es una persona muy fuerte

Por Luciana Migueiz*


Cuando nos enteramos de que iba a estar ahí, nos dio mucho orgullo y admiración. Pero cuando nos dio detalles de cómo es estar en esa zona, es realmente escalofriante. Para esa pobre gente es solo el principio, después termina en campos de refugiados sin un destino cierto.
Cuando lo vi en una foto sacando a un joven que no sobrevivió, noté su cara desencajada y sentí la misma impotencia que habrá sentido él en ese momento, porque prefería hacer mucho más de lo que hace. Nunca noté cuánto nos amábamos como desde que Nico está allá, en nuestra familia siempre nos inculcaron estar cerca del que lo necesita.
Una cosa es verlo por televisión, y otra escuchar su relato. Es una persona muy fuerte, no le teme a las situaciones más dramáticas y tiene una gran capacidad de liderazgo.

*Hermana.
 
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