ver más

LA COLUMNA DEL PADRE SAYU: ¿Qué hizo feliz a Gandhi?

4 de octubre de 2015 - 00:00

 M. K. Gandhi nació el 2 de octubre de 1869 en Porbandar, Guyarat. Fue hijo de Karamchand Gandhi y Putlibai. Su madre le inculcó desde la edad temprana no hacer daño a ningún ser viviente, a ser vegetariano, a ayunar para purificarse y a ser tolerante con otros credos religiosos.

Tuvo la oportunidad de estudiar Derecho en la University College de Londres. Obtuvo una licenciatura para ejercer la abogacía en Inglaterra. Pero regresó a la India. Empezó su profesión en Bombay, no había sido un abogado exitoso ya que era honesto y vivía según sus principios.
Se fue a Sudáfrica. Allí se inspiró particularmente en la Biblia. Era admirador de Tolstoi y tradujo su libro “Carta a un indio”. También se inspiró de Henry David Thoreau, que escribió el famoso ensayo “La desobediencia civil”.
Creo que ningún otro líder mundial se inspiraba en Jesús como Gandhi. Leía diariamente la Biblia. “Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes” (Mateo 7, 12). Esto se llama la regla de oro y fue el faro que lo guiaba y motor secreto que lo empujaba.
Gandhi comprendió bien que la violencia engendra más violencia. Es como una pelota, y si se tira, rebota. Así de simple, la venganza engendra más venganza; la represalia, más represalia. Porque sabía que la ley del talión de ojo por ojo, dejaría al mundo ciego. Por eso optó por la no violencia y hasta perdonar a los enemigos. 
“Nosotros devolveremos bien por mal. Cristo nos enseñó el camino y Mahatma Gandhi nos mostró que era operativo”, dijo Martín Luther King.
En una vida austera encontró una inexplicable gran felicidad. Einstein dijo:- “quizá las generaciones venideras duden alguna vez de que un hombre semejante fuese una realidad de carne y hueso en este mundo”. Que nuestras vidas hablen de nosotros, dijo Gandhi.
Sabía bien que la felicidad no consistía en acumular la riqueza ni perpetuarse en el poder. Por eso dijo “El que retiene algo que no necesita, es igual a un ladrón. El mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos, pero no la avaricia de algunos”. ¿No es que la ambición para acumular la riqueza o perpetuarse en el poder ha arruinado millones de personas?
La Biblia nos dice “No hagas mal, y el mal no te dominará. Sepárate del injusto, y él se alejará de ti...” (Eclesiástico 7, 1-2). 



Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: sajusvd@gmail.com 
 
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar