La terminal de colectivos que se encuentra en la estación de trenes de Pilar está dentro del predio perteneciente al Ferrocarril San Martín. Según señalaron desde el Municipio, la calle Nazarre divide el territorio municipal del que está a cargo de Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) dependientes al Estado nacional. Incluso recordaron que la construcción que se encuentra cruzando la arteria, donde funcionaba el histórico bar de Samatán en los inicios del siglo XX, también es propiedad del ferrocarril.
Buscan acuerdo con nación por la estación
La zona de paradas de colectivos también pertenece al Estado nacional. El Municipio pretende sentarse con el Gobierno para determinar quién encarará los trabajos.
“Allí quisimos hacer el museo de Pilar y no pudimos por esa razón”, recordaron desde el Municipio.
Las mismas fuentes, aseguraron que buscarán sentarse con las autoridades de la ADIF y el Ministerio del Interior y Transporte para conocer si la obra de remodelación que se realiza en la estación, incluye la parte externa.
“Si nos dicen que no está incluida y que podemos hacernos cargo nosotros lo haremos como corresponde”, remarcaron las fuentes municipales.
En tanto, sobre las paradas de colectivos, anunciaron que mejorarán los refugios, que habían sido colocados a nuevo y mantenidos tras los ataques vandálicos que sufrieron. Pero al mismo tiempo recordaron que los carteles indicadores de cada una de las líneas que allí levantan pasajeros, son responsabilidad de las empresas. “Deben indicar sus paradas y los destinos de cada uno de los ramales que allí paran”, explicaron.
De la misma manera, señalaron que no se trata de generar una disputa entre Nación y municipio por quién debe hacer la obra, sino “respetar la propiedad y la jurisdicción”.
Necesidades
La zona de dársenas de colectivos en la estación del San Martín dista mucho de ser un sector cómodamente transitable para los pasajeros que llegan a la estación cabecera para abordar un tren u ómnibus. Pero no solo está descuidada a la vista de quienes viajan, además su funcionalidad es incómoda y hasta peligrosa para los mismos usuarios.
Si bien el Municipio asegura que no le corresponden los arreglos del lugar, en enero último se hizo cargo de reparar la cinta asfáltica cuando un colectivo de la línea 276 fue literalmente “devorado” por un pozo.
Incluso, en ese momento, el director del Obrador Rubén Nasello señaló que fueron utilizadas 70 toneladas de material caliente para la reparación y reacondicionamiento del lugar.
Inseguros
Los vecinos de Villa Verde y Buide también ponen la lupa sobre los pasos peatonales que les dejaron en el predio con las remodelaciones y aseguran que en horas de la noche son muy inseguros.