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LA COLUMNA DEL PADRE SAYU: ¿No quieres ser amigo de esta salamanquesa?

11 de octubre de 2015 - 00:00

 El siguiente, es un hecho real y sucedió en Japón. Un señor remodelaba de nuevo los revestimientos de su casa, como lo había realizado hace unos años. Aquella vez había revestido las paredes con maderas  machimbradas. Ahora quería cambiarlo con placas modernas, de mejor calidad de aislamiento.

Al arrancar una madera vieja de la pared, encontraba una  salamanquesa con su pata clavada: ¡entre la madera y la vara-listón de la pared! Para su gran sorpresa, ella aún estaba viva, ¡teniendo su pata cicatrizada! ¡Estaba sana y no débil, como si fuera poco! También encontraba un montón de excremento acumulado justo en el hueco de abajo.
Ahora se daba cuenta de que había clavado también la pata de la salamanquesa cuando clavaba la madera a la vara sujetada a la pared. Porque él  mismo había realizado el trabajo, hace como cinco años. ¿Es posible sobrevivir tantos años en dicha situación? ¿Cómo es posible estar allí, aún viva? Muchas intrigas para resolver para satisfacer su inquietud. Decidió  investigar. Guardó las herramientas y se sentó observando a este bicho desafortunado y preso desde hace tiempo.
Pasaron unas horas y al atardecer vio algo que le conmovió de emoción; vibrando todo su ser. Otra salamanquesa traía un insecto atrapado en su boca y le daba de comer a aquélla de la pata clavada. El gran misterio fue revelado, durante estos largos años le traía su comida diaria al compañero de desgracia y por eso está viva.
¡Oh Dios, qué amor! ¡Qué solidaridad! ¡Qué fidelidad! ¡Qué amistad! ¡Qué compañerismo! ¡Qué lealtad! ¡Qué sacrificio! Qué entrega!... 
Me quedo sin más palabras para describir este acto de amor. No buscaba los fotógrafos en cada entrega de mercadería para ser publicado en los medios, ¡como lo hacen algunos! Tampoco recibió ninguna enseñanza de las prestigiosas universidades del mundo sobre la solidaridad. De su instinto hacía lo fundamental: dar de comer al compañero mutilado.
Nuestra sociedad moderna tiene la tendencia de usar y tirar, incluso, en varios casos, hasta a su propia pareja o a sus padres; ¡qué enseña nos deja este bichito!       
Ojalá que muchas personas vivieran como esta salamanquesa para hacer solidaridad, sin buscar una recompensa de aplausos ni votos en tiempo de elecciones.
La Biblia enseña que cuando hacemos algo por los demás, lo estamos haciendo al mismo Jesús. Dice Jesús: “… tuve hambre y me dieron de comer” (Mateo 25, 1-32). Muy felices Fiestas Patronales. 



Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: sajusvd@gmail.com 
 
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