Un capricho de Billie Joe Armstrong, líder de Green Day: reversionar un disco que los Everly Brothers editaron en 1958. Para ello convocó a Norah Jones, formándose así una dupla a priori impensada, pero que da buenos resultados: baladas de época, algunas aproximaciones al country y la posibilidad de escuchar algo distinto de BJ, corriéndose de la fórmula que ha sabido explotar en los últimos 20 años. Por supuesto, el dúo no logra las armonías vocales que eran una marca registrada en los hermanos Everly, pero el resultado es un buen disco para, como diría Sui Generis, “música de fondo para cualquier fiesta animada”.