Defecan en la iglesia tras no poder robar el sagrario
Un grupo de vándalos ingresó en la parroquia Nuestra Señora de Pilar mientras permanecía cerrada con rejas y, tras un intento de robo, dejaron excrementos en el interior de la iglesia.
El desafortunado episodio ocurrió el domingo entre las 12, horario en que finaliza la misa matutina, y las 18, momento en que las rejas vuelven a ser abiertas a los fieles para la misa de ese horario. Según el testimonio de Jorge Ritacco, titular de la parroquia del centro, los desagradables visitantes saltaron las rejas e intentaron robar el sagrario del templo. Pero al no poder concretar dicho ataque, defecaron dentro del lugar mientras este se mantenía vacío. “Forzaron la puerta del sagrario y no pudieron abrirla”, declaró el sacerdote, quien informó que antes de irse los atacantes dejaron excrementos “en dos o tres lugares diferentes”.
“Cerramos las rejas y dejamos las puertas abiertas por si alguien quiere ir a rezar. Nadie vio nada”, indicó Ritacco. De esta forma, el edificio religioso mantiene desde hace algunos años sus puertas abiertas en todo momento, salvo por las rejas, que son removidas para la celebración de las misas. Solo se mantiene cerrada por un corto lapso durante las mañanas mientras se realiza la limpieza del lugar.
Protección
La colocación de las rejas en el ingreso de la parroquia fue llevada a cabo por el ahora fallecido párroco José Ramón de la Villa años atrás para proteger al lugar de ataques vandálicos, lo que había generado rechazo entre gran parte de los fieles. Aunque Ritacco desembarcó en Pilar cuando la medida ya era un hecho, se colocó siempre desde la vereda de enfrente.
“No me gustan las iglesias cerradas. Lo que pasa es que se ha perdido el respeto por las cosas de la iglesia”, aclaró sobre el golpe sufrido en la tarde del domingo. Sin mostrar alternativas para que esto no vuelva a ocurrir mientras las puertas se mantienen abiertas, el párroco aclaró a El Diario que “todavía no hemos decidido qué medidas vamos a tomar”.