Con una máxima prevista en 34 grados para hoy y en ascenso para los primeros días de la semana, el Municipio salió a dar una serie de consejos nutricionales y de hidratación para que la temperatura no impacte en la salud.
La licenciada en Nutrición Eleonora Lehn, de la Secretaría de Desarrollo Humano y Social, informó que los grupos más vulnerables son “los bebés, a los que hay que aumentar la frecuencia de lactancia; los niños que por ser más activos transpiran más, y los ancianos, en quienes el mecanismo de sensación de sed puede verse alterado”.
El líquido es parte de nuestro organismo y sumamente importante para mantener innumerables funciones como por ejemplo la temperatura corporal y la concentración urinaria.
“La forma más adecuada para hidratarse es con agua, que ésta está libre de calorías y aditivos. Hay que fomentar el consumo de agua y no beber jugos, gaseosas, ni bebidas alcoholicas. Y no esperar a la sensación de sed para beber líquidos”, señaló la profesional.
Un informe realizado por el Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil, tranquiliza contando que los argentinos tomamos una correcta cantidad, el problema es la calidad. “El 50% de lo que ingerimos son azucarados, con lo cual tenemos un aporte de calorías extra muy importante”, afirman desde el organismo.
Acá, los pasos más importantes para cuidar ambos aspectos.
Hidratar
Una buena hidratación es aquella que cubre los requerimientos para cada edad; en promedio para la población en general es de 2 litros por día, para los chicos de entre 2 y 8 años de 1,5, y entre 800 ml y 1.200 ml para los que tienen entre 6 meses y 2 años. Esto equivale a entre 4 y 8 vasos diariamente.
Según la época del año y las condiciones ambientales, esto se logra tomando, además, infusiones frías o calientes no excitantes, caldos de verdura, pollo o pescado; jugos y licuados naturales de fruta y granizados sin azúcar, té helado, gelatinas, batidos caseros de frutas y hortalizas. ¿Aunque no tenga sed, tenemos que tomar igual? “Sí”, dicen los nutricionistas.
Cuáles sí, cuáles no. Una correcta dieta incorpora alimentos de todos los grupos en distintas proporciones, y a esto hay que agregar las bebidas. Lo ideal es el agua, es el líquido por excelencia; está en la base de la pirámide de hidratación saludable.
El resto se puede ingerir pero en menor proporción. En el siguiente nivel se ubican las infusiones –té, café, mate o mate cocido- y las bebidas refrescantes sin azúcar.
Encima de ellas están las que tienen una menor cantidad de calorías como los jugos de frutas y verduras naturales, jugos comerciales a base de 100% fruta, leche o productos lácteos bebibles bajos en grasa, las bebidas para deportistas y las infusiones azucaradas. En la cima se encuentran las gaseosas, las cuales se recomienda especialmente que no sean cosa de todos los días.
En el caso de los jugos en polvo, además tienen colorantes y conservantes que no son buenos en exceso.
Frutas
Las frutas frescas consumidas así como vienen o en otras presentaciones -como jugos, licuados, brochettes y macedonias, entre otras-, conviene que sean la primera opción para los momentos de entre horas, a media mañana y a media tarde. Son medidas sencillas que ayudan a compensar las pérdidas a través de la transpiración los días de mucho calor.
Prevención
• Cuando esté realizando actividades intensas o en ambientes muy calientes, secos o ventosos, asegurarse de beber suficiente.
• Los viajes son un momento clave. Siempre llevar algo para tomar.
• Al primer signo de vómito o diarrea, consultar en el centro de salud, más cercano a su domicilio.