Por Alejandro Lafourcade a.lafourcade@pilaradiario.com
Alquilar en Pilar: un verano más corto y más caro
Se buscan transacciones breves, la mayoría por no más de 15 días. El mercado de la casaquintas no pierde vigencia. La estadía mensual en un barrio cerrado cuesta unos 40 mil pesos.
“Las solicitudes son por períodos más cortos: una semana, quince días, incluso están los que alquilaron solo para las Fiestas (con el mismo valor que una semana en enero)”, explicó Horacio Martínez, de la inmobiliaria B&M. Y añadió que “cada vez se viene achicando más el bolsillo, por eso la gente se las arregla vacacionando menos tiempo”.
Sin embargo, esta nueva tendencia “no le conviene al propietario, que busca a alguien que alquile todo el verano. Es un trabajo importante dejar una casa, por el tema del inventario, tener muy encima la entrega y la toma del siguiente…”.
Por su parte, Elbio Altezor coincidió en que “quince días es lo que pide la mayoría, algunos un mes. Ya cambió eso, la gente no alquila por todo un verano”. Con respecto a la demanda, el hombre afirmó que “se alquiló en un 90%, ya casi no hay nada disponible”.
Sobre esto, Martínez comentó que “todavía hay oferta disponible. La zona es un mercado muy acotado, no hay demasiado. Con respecto a veranos anteriores, la diferencia está en los plazos que pide la gente para alquilar, pero la demanda es similar”.
Diferencias
Con el boom inmobiliario, entrado el siglo XXI, los veraneantes comenzaron a preferir las casas en barrios cerrados y clubes de campo, además de las típicas casaquintas.
Claro que el tema de los valores no es un dato menor: “Las casaquintas tienen vigencia por un tema de costos –opina Martínez-, son más baratas que una casa en un barrio cerrado. Una quinta para febrero, con tres dormitorios y pileta ronda los 25 mil pesos. Pero hay mucha variedad”. Incluso están aquellas quintas que se alquilan por día, donde cada jornada cuesta entre mil y 2 mil pesos.
En cuanto a los sitios cerrados, en B&M señalaron que el precio “es muy variado, pero para un alquiler mensual el promedio es de 40 mil pesos. Depende del barrio, las expensas, por lo general el alquiler incluye mantenimiento de parque y piscina, y eso va incrementando los valores”.
Altezor agregó que “la quinta es para quien busca más libertad, sin las normas rígidas del barrio cerrado. A estos últimos se los prefiere por seguridad”.
En comparación al verano 2014, las inmobiliarias coinciden en que los aumentos para esta temporada son de alrededor de un 30%. Los valores de enero son 20% más caros que los de febrero.
No obstante, en Altezor reconocieron que “empezamos con valores anormales que se tuvieron que ir bajando”, haciendo mención a la altas pretensiones de los propietarios.
“Los dueños piden locuras –dijo Elbio Altezor-: como 40 o 45 mil pesos para una quinta, y después se tienen que amoldar. Pero es lo de siempre, pasa todos los años”.
Los tiempos cambiaron y los residentes estivales son más temporarios que nunca. En la actualidad, pasar el verano completo en Pilar solo está reservado para los vecinos que no pueden –o no quieren- vacacionar en otro lado.
30%
Aumentaron en promedio los alquileres con respecto al verano pasado.
“Los dueños piden locuras, como 40 o 45 mil pesos por una casaquinta, y después se tienen que amoldar”.
ELBIO ALTEZOR.