Cuando el pasado sábado 21 Lionel Messi clavó ese remate de zurda en el arco de Irán, todos los argentinos gritaron, menos uno: Diego Giacchino, vecino de Fátima y nada menos que el preparador físico del equipo que acaba que ser eliminado en la primera ronda de Brasil 2014.
A los 41 años y con una vasta trayectoria en preparación física de alto rendimiento, a Diego llegó la gran oportunidad de vivir un Mundial desde adentro formando parte del cuerpo técnico del portugués Carlos Queiroz. El hombre dialogó con El Diario sobre su vivencia, dejando la puerta abierta para el futuro.
“Fue una experiencia muy linda e importante, con la alegría de haber podido realizar un muy buen trabajo, aunque con la tristeza de no lograr el objetivo de clasificar”, expresó, agregando sobre el rendimiento que “dejamos una impresión que nadie esperaba”.
Es que, en todo caso, el problema iraní fue de calidad y no físico: se notó en el partido ante Argentina, trámite que solo se resolvió por una genialidad del mejor del mundo. Luego, la derrota 3-1 frente a Bosnia marcó el camino a casa.
Sobre esto, Giacchino explicó que “al enfrentarse con equipos que tienen a sus jugadores en las principales ligas del mundo, mientras casi todos los iraníes juegan en la liga local, hubo que poner sacrificio, despliegue y trabajo táctico. Pero el talento individual sigue marcando la diferencia en el fútbol…”.




