Desde que los pilarenses tienen memoria, las estaciones de servicio brindaron varias prestaciones gratuitas a sus clientes, pero también a personas de paso que podían utilizarlos sin costo alguno.
El aire para los neumáticos, y el baño para los turistas, automovilistas y acompañantes, eran algunos de ellos, tal vez los más utilizados.
Pero en los últimos tiempos, subidos a la movida recaudadora, algunas estaciones de servicio de Pilar decidieron empezar a cobrar por estas prestaciones, tradicionalmente gratuitas.
Cuesta ir al baño
En la estación de servicio YPF de ruta 25 y Pirovano del barrio San Alejo, para poder utilizar el baño de caballeros se cobra un adicional de un peso, que al ser introducido en una cerradura electrónica, abre la puerta durante 10 segundos para poder ingresar al mismo.
Uno de los empleados informó que el sistema está instalado desde hace tres años pero se averió y volvió a funcionar hace pocos meses.
Al mismo tiempo, explicó que a los clientes que cargan combustible en el establecimiento se les ofrece una ficha con la que también pueden acceder.
Se trata de una modalidad que ha empezado a imitarse en otras estaciones de combustible para mantener los baños limpios, como en la estación Oil del ingreso del centro de Derqui, donde se debe solicitar una ficha para pasar al baño.
Aire por 2 pesos
Ante la eventualidad de necesitar inflar los neumáticos, y de no encontrar un gomero macanudo al que se le ofrecen unas monedas para que nos haga salir del paso, la solución es la estación de servicio más cercana.
Luego de automatizarse la provisión del aire para que el mismo conductor pudiera inflar las gomas, ahora parece ser que varias estaciones vieron en este servicio la posibilidad de obtener un beneficio extra, por más mínimo que puedan significar dos pesos que cuestan los 5 minutos de carga, como en la Shell de Champagnat y colectora y la PDV del km. 58.
Se trata de empresas privadas, por lo que no sería justo reclamarles por el servicio que podría brindar un ente público, construido y administrado por el Estado. Pero el cuestionamiento que surge de la población que hasta hace un tiempo podía gozar de estos servicios gratuitos, parte de que siempre fueron considerados de acceso al público, no solo para quienes trabajan en el establecimiento.
Sin embargo, son los propietarios o directivos de las firmas quienes ponen las reglas en este juego, a diferencia de aquellos que se hicieron populares por cobrar ilegalmente un adicional para la carga de la tarjeta SUBE o crédito para celulares.

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