Naturaleza en movimiento

4 de mayo de 2014 - 00:00


Por Mónica Alicia Bustamante

Las aves, desde siempre, han atrapado el interés de la humanidad y son motivo de inspiración en la literatura, el dibujo, la pintura, la música y el cine, entre otros.
Quién no conoce “El pájaro canta hasta morir” o “Pájaro espino”, ya sea por el libro, la canción, la miniserie por televisión o el video, interpretados por Richard Chamberlain y Raquel Ward.
La leyenda dice: Un pájaro que canta solo una vez en su vida, y lo hace más dulcemente que cualquier otra criatura sobre la faz de la tierra. Desde el momento en que abandona el nido, busca un árbol espinoso y no descansa hasta encontrarlo. Entonces, cantando entre las crueles ramas, se clava él mismo en la espina más larga y afilada. Y, al morir envuelve su agonía en un canto más bello que el de la alondra y el del ruiseñor...
Al apreciar la porcelana francesa Sèvres del siglo VIII, la favorita de Madame Pompadour, en el Museo Nacional de Arte Decorativo en Buenos Aires, observaremos las aves pintadas en pleno vuelo o reposando en una rama y otras en pareja.
Las máquinas voladoras de Leonardo Da Vinci: el planeador, precursor del ala delta, y el helicóptero, dan cuenta de su obsesión por volar como los pájaros. Tras años de observar, investigar y analizar el vuelo y la anatomía de las aves, del águila para el primer modelo y los movimientos tan complejos del colibrí para el segundo, realiza estos diseños. Aunque no logró su objetivo contribuyó con las futuras construcciones aéreas.
“Los monstruos de Berni”, esculturas realizadas por Antonio Berni con desechos industriales y de consumo: “El pájaro amenazador”, entre ellas.
Una cigüeña y un avestruz, son las esculturas en chatarra de Ale Curtto que fueron exhibidas en el Museo Franciscano Monseñor Fray José María Bottaro.
“Pájaro Campana” en arpa, música del Paraguay, que asemeja el canto del pájaro campana, un ave en peligro de extinción, de autor anónimo, es una recopilación de Félix Pérez Cardozo ¡Bellísima!
“Pájaros volando”, película argentina con la actuación de la dupla Diego Capusotto y Luis Luque y la participación de Antonio Cafiero, filmada en el cerro Uritorco de Capilla del Monte y San Marcos Sierras, de la provincia de Córdoba; y la fotografía digital  mía (foto) que pudo capturar la imagen de un jote o aguilucho en pleno vuelo sobre el cielo azul en estas sierras, en perfecto equilibrio con la naturaleza que lo rodea, en libertad, culminan este recorrido en el Día Internacional de las Aves, que se celebra el 9 de mayo.

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