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Huevos de Pascua: clase magistral y al aire libre

Como cada año, el local “Los Moldes de mi Abuelita” dicta clases para fabricarlos. Esta vez, lo hizo en medio de la peatonal.
16 de abril de 2014 - 00:00

Una vez más, el tradicional cotillón “Los Moldes de mi Abuelita” del centro de Pilar, está brindando una serie de clases didácticas para que cualquiera pueda elaborar sus propios huevos de Pascua. Esta vez fue para mayor cantidad de público y al aire libre. Una buena opción para ahorrarse unos pesos o para elaborar los huevos, venderlos y generarse un ingreso extra.

Si bien las clases de elaboración de huevos de chocolate se vienen dictando hace algunas semanas, ayer a las 17 fue diferente (como lo será la de mañana), ya que por primera vez la profesora de repostería del local brindó una clase abierta en plena peatonal. Allí, varias mujeres que conocían de los talleres y otras que aprovecharon la oportunidad al pasar, prestaron suma atención a varios secretos que se deben tener a la hora de cocinar un rico chocolate, y por sobre todas las cosas, barato y artesanal.

“Ha ido creciendo el público, la gente está muy interesada, el hecho de que sea gratuito ayuda un montón por supuesto”, explicó ayer Elena Traverso, propietaria del comercio, quien solicitó un permiso al Municipio.  “Entonces este año a una de nuestras clientas se le ocurrió que por ahí, viendo que quizás no estaban viendo tan bien por el amontonamiento de gente que había, que lo podíamos hacer afuera”, continuó.

Si bien la mujer aclaró que hacer huevos de Pascuas (o con otras formas para la ocasión) es realmente fácil, cada año se brindan nuevos tips que tienen que ver con nuevos elementos y productos que favorecen a la hora de llevar a la mesa un chocolate con el máximo de sabor, como colorantes para chocolate blanco o deshidratantes para acelerar el proceso del secado del glasé real.

 

Dulce condena

Las experiencias por parte de las reposteras aficionadas se multiplican y es así como año tras año, luego de cada clase, las incipientes alumnas regresan para compartir con la profesora del taller su experiencia a modo de una improvisada y para nada pautada evaluación final. “Muchos nos traen para que veamos el resultado de lo que han aprendido porque muchas de las que vienen son primerizas. Algunas ya tienen experiencia pero siempre hay secretos y cosas nuevas”, declaró Traverso. Por otro lado explicó que varias de las mujeres que asisten lo hacen con el fin de aprender del oficio y cocinar huevos de chocolate para vender.

Además de haber pasado un grato momento durante las clases cerradas en el comercio como en la de ayer por la tarde, se hicieron sorteos de productos de chocolate, como ameritaba la sabrosa cita. Desde los organizadores esperan que el clima acompañe mañana para poder repetir la experiencia y para que los que se están enterando, se presenten para aumentar la cantidad de productores de huevos de Pascua, para eso solo necesitan utilizar bien los ojos, los oídos y principalmente, el gusto.


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Pesos es el precio de un huevo chico, en panaderías del centro de Pilar.

 

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