El segundo festival We Color pintó ayer el cielo de Pilar, para cobijar a una gran cantidad de jóvenes que por unas horas fueron libres de disfrutar de una gran variedad de artistas que acompañaron a las nubes de colores que se posaron en un predio del kilómetro 47 de Panamericana. El mismo donde en diciembre se habían realizado el primero de los novedosos festivales.
El evento comenzó a las 15, cuando sobre Pilar las grises nubes apenas dejaban pasar mínimos rayos de sol. Fue el marco ideal para el contraste con las incontables nubes de colores que los más de 3 mil protagonistas dibujaron hasta las 22.
El primer lanzamiento masivo de los polvos de colores a la multitud (tirada de color, al decir de los organizadores) fue de la mano del set de Panda Elliot.
Allí, gran parte de los concurrentes no tuvieron paciencia y antes del conteo comenzaron a desplegar algunos colores en el aire. Claro que bastó que la cuenta regresiva terminara para que delante del escenario principal se formara una estampa de naranjas, azules, amarillos y fucsias, que rápidamente se disiparon hacia una nube uniforme donde solo bastaba seguir el ritmo de la música para liberarse y continuar disfrutando del festival hasta la siguiente tirada.




