¿Qué tienen en común distritos como Bahía Blanca, San Vicente, 9 de Julio, Chivilcoy, Lincoln, Carlos Casares, Pehuajó y Cañuelas? Además de ser ciudades del Conurbano y del interior bonaerense, sus habitantes vienen sufriendo problemas con el suministro de agua corriente.
El servicio está en manos de la empresa estatal Aguas Bonaerenses (ABSA), encargada de llevar agua potable y cloacas a 3,7 millones de personas de 91 localidades de la Provincia.
Los problemas se vienen acarreando desde hace meses y van desde la falta de suministro y serios inconvenientes con la calidad del agua que los usuarios reciben en sus hogares.
El origen es uno solo, las dificultades financieras que la empresa estatal está presentando y que inclusive puso en alerta al Sindicato de Obras Sanitarias de la Provincia de Buenos Aires (Sosba).
Bahía Blanca es uno de los distritos más perjudicados por una situación que no parece encontrar una salida inmediata. El dique Paso de las Piedras, principal fuente del suministro urbano, se encuentra en emergencia. Se acumulan más de 2.000 denuncias de vecinos por roturas y pérdidas en las redes que no son atendidas por ABSA.
Solo en esta localidad se necesitaría una inversión de 200 millones de pesos para normalizar la situación, cifra imposible de afrontar hoy día por la empresa estatal. Sin contar con las dificultades para acceder a equipos adecuados para efectuar las tareas.
Vecinos autoconvocados protestaron la semana pasada frente a la sede local de ABSA para reclamar la construcción de cloacas. La respuesta de la estatal es que no dispone de fondos.
En 9 de Julio, Chivilcoy, Lincoln, Carlos Casares y Pehuajó los vecinos llevan recolectadas más de 10.000 firmas para reclamar por un problema que arrastran desde hace décadas: los altos niveles de arsénico en el agua de red.
En 2012, ABSA se comprometió a poner en pie una planta de abatimiento de arsénico. Según la empresa, la construcción comenzó hace unas semanas. Los vecinos sostienen que las obras aún no empezaron y que “la falta de inversión y de mantenimiento provoca falta de agua en los barrios”.
En algunos casos, los conflictos ya han llegado a instancias judiciales. En noviembre del año pasado, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ratificó fallos de instancias anteriores y ordenó a Aguas Bonaerenses a cumplir con exigencias de la Organización Mundial de la Salud en lo concerniente a respetar los niveles de arsénico en el suministro.
Además, un tribunal de La Plata recibió un amparo de un grupo de vecinos de Cañuelas ya que ABSA jamás respondió los pedidos para que informe la calidad del agua que “en muchos barrios sale oscura o con fuerte olor”.
3,7 millones de personas reciben el servicio de ABSA.
247 millones anuales de refuerzo presupuestario recibe la empresa.
Bahía Blanca, San Vicente, 9 de Julio, Chivilcoy, Lincoln y Cañuelas, distritos con problemas.