APUNTES DESDE LA OTRA VEREDA: Una cuestión de tiempo

domingo, 23 de marzo de 2014 · 00:00

 

 

 

Por Hernán Deluca

 

Muchos piensan que está buenísimo, pero no estoy tan seguro que esto sea así. Lo que está claro es que, si se tiene la "maldición" de poder viajar al pasado, se debería aprovechar esa condena para mejorar las cosas. Usar a estas exploraciones para ordenar y corregir sucesos.

La limitación sustancial es que no se puede ir para adelante. ¿Por qué? Ah, yo pongo las reglas. Además, esto no es tan malo, después de todo, ¿para qué queremos ver lo que vendrá?

Sentado en el inodoro, a veces encaro este ejercicio. Llevo la mirada al techo, hago fuerza y pienso. De poder rebobinar mis días, ¿adónde iría? ¿qué enmendaría? Es muy interesante y seductor andar visualizando los lugares y acontecimientos adonde me traslada la mente. Pero, la verdad es que el juego dura muy poco. Cuando veo que es mucha la cantidad de hechos que merecen una reparación, medio que me bajoneo y sigo con lo que estoy haciendo.

Poder jugar con el espacio y con el tiempo es un tema que al cine le ha parecido muy tentador. A tal punto que podemos hablar de un sub género centrado en estas variaciones. La trilogía de "Volver al futuro" (Robert Zemeckis) es, tal vez, el ejemplo más emblemático, el que primero viene a la cabeza. Fue original en la primera entrega, algo caótico en la segunda, se volvió fórmula en la tercera. Lo cierto es que una horda de fanáticos de todo el mundo la siguen ubicando entre sus preferidas a la hora de recordar una historia donde su protagonista puede hacer lo que siempre soñamos.

El pasado 24 de febrero falleció el actor y director Harold Ramis. Un artista al que recordamos por ser uno de los "cazafantasmas" pero, fundamentalmente, por ser el responsable de esa maravilla llamada "Hechizo del tiempo" (1993), mi preferida en esto de cuestionar al tiempo.

Phil Connors (el enorme Bill Murray) es un meteorólogo que todos los 2 de febrero asiste al pequeño pueblo de Punxsutawney para transmitir el comportamiento de una marmota, animal que define cuánto tiempo queda hasta que termine el invierno. Es esta una pintoresca tradición conocida como el Día de la marmota.

Por culpa de una tormenta de nieve, Phil deberá pasar la noche en el pueblo. El hechizo al que hace mención el título de la película ocurre a la mañana siguiente, cuando el protagonista se da cuenta que vivirá el mismo día. Y, ese transitar, una y otra vez, por el mismo día… sucederá todos los días.

Al principio, utilizará este fenómeno para saciar apetitos mundanos. Más tarde, comprenderá que es un arma perfecta para enamorar a Rita, la productora que tiene todas las posibilidades de ser la mujer de su vida. Aunque esa vida dure un día.

Un argumento que se conecta con la historia protagonizada por Murray es el de la reciente comedia romántica "Una cuestión de tiempo" (Richard Curtis, 2013). Una de esas pelis que me dispongo a ver para pasar el rato y que me termina enganchando. Maravillando.

Aquí tenemos al colorado Tim quien, a los 21 años, descubre que puede viajar en el tiempo. Así, de una se lo cuenta el padre, agregando que es este un don que ha caracterizado a todos los hombres de la familia. Con esta inverosímil novedad, Tim se decide a usar este don para mejorar su mundo… y para conseguir una novia.

Instalado en Londres, donde trabaja en un estudio de abogados, conoce a la encantadora Mary (la sonrisa de Rachel McAdams). Avanza con ella y avanza con su particular vida descubriendo que esa habilidad que tiene no puede protegerlo de algunas angustias ni de los altibajos que perturban a cualquier familia.

Ahí es donde el film se vuelve interesante y cercano al espectador, cuando comprendemos que algo tan mágico como el viaje en el tiempo tiene sus limitaciones, hasta puede ser peligroso. Y, el cine, nuevamente, cumple con su cometido.

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