La odisea de los vecinos que deben convivir con los malos olores

Son varias las zonas donde los frentistas tienen que soportar emanaciones nauseabundas. Zanjas bloqueadas e improvisados basurales amenazan los aires de diferentes barrios pilarenses.

5 de febrero de 2014 - 00:00

Los fuertes olores con los que los vecinos conviven en varios barrios de Pilar, se ha vuelto una gran preocupación. Ante el avance de un grupo de vecinos para controlar los efluentes de la empresa Ovoprot en Pellegrini, abre el camino para que otros puedan también pedir un aire limpio.

Es luego de las lluvias que aparecen fuertes olores en lugares donde el agua se acumula, y es allí cuando sale a flote la preocupación de los vecinos, siendo estos responsables o no de los estancamientos. Existen en Pilar distintos puntos donde los olores se manifiestan de forma constante, poniendo en alerta a varios barrios céntricos, que reclaman soluciones para convivir con sanos y buenos aires.

Una de las zonas donde los vecinos demostraron mayor preocupación es en las cercanías de las escasas tres cuadras de la calle Lugones. Desde su intersección con Uruguay hasta su finalización en un arroyo, la calle es acompañada por zanjas de mayor tamaño a las restantes de la ciudad dado que es una zona que recibe grandes cantidades de agua, luego de las lluvias, desde el centro de la localidad cabecera.

“Cuando llueve se inunda todo. Acá las bocas de tormenta no dan abasto. Salís y ves pasar toda la basura”, contó Guillermo, vecino de Lugones y Uruguay. Es por ese motivo que es común encontrarse, en las zanjas de la calle Lugones, envases de plástico de gaseosas yacen entorpeciendo el paso de la corriente del agua, lo que además de provocar fuertes olores, incita a que se concentren enjambres de mosquitos, más precisamente en las esquinas.

“Hubo ratas muertas y siempre hay mosquitos. Así está siempre, con mucho olor a podrido”, señaló Sebastián, vecino de Lugones y Sanguinetti. Inés, otra vecina de la cuadra, también ilustró la situación que viven: “Con la lluvia viene todo para acá y se traba”. Además, la mujer manifestó que se suelen hacer controles y limpieza de las zanjas, pero que el problema continúa: “La Municipalidad viene y limpia pero la gente sigue tirando. No terminan de irse que vuelven a tirar basura”.

En Agustoni, sin embargo, los vecinos de Colombia y Méjico no encuentran solución. A mediados de diciembre denunciaron que un pozo del country Pilar Plaza, ubicado en la vereda, perdía agua que terminaba sobre la calle externa. “Pasamos las fiestas con olor a bosta”, explicó Elizabeth. “Es agua del country, aunque dicen que no”, continuó la mujer, en diálogo con El Diario, a metros del nauseabundo olor que sigue en la zona.

Aunque menos fuerte, los vecinos de Villa Verde también expresaron su preocupación tras convivir con el aroma que emana una zanja ubicada en Pizarro y Balcarce. Es que la primera, entre Fragata Trinidad y Balcarce, se ha vuelto intransitable luego que la zanja fuera agrandada años atrás. Como señaló Francisco: “Hace 50 años vivo acá y era playo esto. El agua se empoza toda y hay olor a caca”. Juan, también vecino de la cuadra, además señaló que “cuando llueve esto te llega hasta los codos”.

 

Panamericana

Dos kilómetros de basurales

Existen lugares donde, debido a que no existe una gran cantidad de viviendas, son reservorios de basura constante, como por ejemplo en las colectoras de Panamericana, desde el kilómetro 55 al 57.

“Salís a correr y tenés que pasar muy rápido porque de los dos lados de Panamericana se siente un terrible olor a podrido”, explicó Enrique, vecino de la zona que sufre el nauseabundo aroma que proviene de un terreno donde se han acumulado varias montañas de tierra y donde la gente suele arrojar la basura doméstica de manera constante e impune.

Por otro lado, en las cercanías del puente del barrio Las Margaritas, a pesar de haberse levantado un cerco perimetral, diariamente se suelen encontrar restos de basura, en lo que se percibe como un basural público sobre la calle.

 

La batalla contra Ovoprot 

Los vecinos del barrio Pellegrini están combatiendo los fuertes olores desde hace varios años. Semanas atrás, decidieron poner en jaque a la empresa austríaca Ovoprot, presentando firmas y testimonios a entidades ambientales. Ayer vencía el plazo para que la empresa presente ante la Autoridad del Agua, un proyecto de adecuación para continuar produciendo en el barrio. Hasta mañana, los vecinos autoconvocados aguardarán para recibir información y conocer el avance del reclamo.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar