“Se incorporó mucho la presencia del padre en el embarazo”

Con 31 años en la profesión, el ginecólogo y obstetra Gustavo Gutiérrez ya perdió la cuenta de cuántos bebés ayudó a traer al mundo.

23 de febrero de 2014 - 00:00

por Celeste Lafourcade

c.lafourcade@pilaradiario

 

Partícipe necesario del momento más importante en la vida de las personas, Gustavo Gutiérrez asegura que no puede calcular la cantidad de niños que ayudó a traer al mundo en sus 31 años de profesión.

Su trayectoria se nutre de tensión, trasnoches, salas de parto, sufrimiento, alegría infinita y también dolores irreparables. Pero, pese a las exigencias que le impone su vocación, el ginecólogo y obstetra encuentra en esta última especialidad una suerte de bálsamo para contrarrestar los sinsabores que a veces deja la medicina.

 

“El movimiento emocional es una de las cosas que más me reconfortan de la obstetricia. Es lo que me alimenta para seguir trabajando”, asegura el profesional - radicado en Pilar hace 25 años- desde su consultorio de la calle Yrigoyen, donde recibió a El Diario. 

 

-En esta especialidad hay mucho de lo que hace la naturaleza ¿Cómo se compatibiliza con la ciencia?

 

- Hay que tener la capacidad de diferenciar si todo viene bien y dejar que todo sea lo más natural posible. Y aplicar el conocimiento y la experiencia para identificar cuáles son aquellos casos que se van de la media y uno tiene que intervenir. Cuando uno es menos intervencionista, mejor le va. Pero tenemos que aplicar un seguimiento obstétrico y, si es necesario, poder actuar antes de tener un mal evento. A veces lo logramos, a veces no. Pero siempre está la intención vocacional de ayudar. La obstetricia es muy vocacional. 

 

-¿Cómo impacta en lo emocional el saber que es partícipe del momento más importante en la vida de las personas?

- A mí siempre me apasionó la ginecología. Lo que no entiendo es cómo mi vida ha cambiado tanto y ha dado un vuelco hacia lo obstétrico. Creo que la pérdida de mis padres me marcó, es modificar un poco la conducta y tener la necesidad mayor de sentirme gratificado con esta situación. Me siento contento habiendo sentido que pude ayudar, que hay una mamá, un papá y toda una familia atrás que está feliz. Y haber sentido que hice mi trabajo lo más prolijo posible y poniendo lo mejor.

 

-¿En qué fueron cambiando los partos?

- La obstetricia ha evolucionado muchísimo. En lo humanitario se tiene mucho más en cuenta las intenciones de la mamá. Se le trata de explicar la parte natural de esta situación para que entienda que la mujer está preparada para esto. Se incorporó mucho la presencia del padre dentro del evento del embarazo. Es muy frecuente que venga la mujer con su pareja, viviendo cotidianamente cada acontecimiento de “su” embarazo, porque es suyo. En lo científico ha cambiado muchísimo la obstetricia desde que yo era residente hasta hoy. Se tienen muy en cuenta los pensamientos de la pareja, se trata de poder formar un equipo para poder tener un momento gratificante.

 

Humanización

Conceptos como “parto respetado” y “violencia obstétrica” aparecieron en los últimos años para reforzar los derechos en el parto. Tendencias que revalorizan la naturalidad del proceso al mismo tiempo que hacen valer las necesidades no siempre escuchadas de las mujeres al momento de dar a luz.

 

 

-¿Esto responde a que hubo excesos en el sentido de no respetar a las mujeres o es una moda? 

- En la medicina siempre hubo modismos pero ahora se respeta muchísimo el pensamiento, se las trata de acompañar, buscar si las cosas están bien, que el evento sea lo menos artificial posible.

 

-¿Por qué así como aparecen estos conceptos hay cada vez más cesáreas?

- Porque la situación social te lleva a tener que prever muchas más situaciones. Hace 20 o 30 años cuando se moría un chiquito en un parto complicado lo entendían como un evento que podía suceder, que era mucho más frecuente. La evolución médica y social te lleva hoy a tener que ser muchísimo más eficiente con la profesión.

 

-También hay casos donde se impone la voluntad de la mujer de no sufrir, de tener todo bajo control.

-Sí, en lo personal no soy partidario de que la mujer tome la decisión de que quiere una cesárea. Siempre trato de hacerles entender que lo mejor es lo natural y que se de la posibilidad de probarse si está en condiciones de poder hacerlo. Cuando menos intervenimos los obstetras mejor experiencia tiene la paciente.

 

-Los obstetras trabajan a veces contra el famoso “reloj biológico”. La mujer evolucionó muchísimo socialmente pero biológicamente sigue siendo igual a la de sus ancestros.

- Por supuesto porque hoy la evolución social, económica, cultural hace que muchas mujeres busquen una proyección laboral, y sus embarazos recién después de los 35 años, para lo cual más de una que no puede embarazarse recurre a tratamientos artificiales. A veces son embarazos de alto riesgo porque no es lo habitual que surja un solo embarazo, generalmente son gemelares, trillizos. Son los riesgos de trabajar con medicina reproductiva.

 

-Esa también es otra de las cosas en las que se tuvo que aggiornar la obstetricia- 

- Sí, hace 30 años no se veía tanto. Ahora la pareja quiere conocer, viajar, tener cierto estándar de vida y después tener sus chicos. Y eso hay que respetarlo, solamente podemos aconsejar. Mientras la pareja esté informada sobre las cosas a favor y en contra que tiene una maternidad después de los 35 años, la decisión es de ellos.

 

Aborto, educación sexual y responsabilidad 

-¿Qué opina de la despenalización del aborto?

- Soy un médico de 31 años, mis padres me dieron una formación de mucho respeto hacia la vida, de mucha honestidad y transparencia. Yo no puedo estar a favor de esa situación. Existe una palabra que es la procreación responsable. La pareja tiene que aplicar todos los recursos anticonceptivos que hay para evitar un embarazo no deseado. En lo personal considero que un embrión es un ser humano en el momento que se gesta. 

 

-¿Hay mucho que transitar en la Argentina en materia de anticoncepción y educación sexual?

- Hay un tema cultural. El país ha decaído un poco en su calidad educativa en general. Si tienen una buena educación van a poder entender los riesgos de un embarazo no buscado. Y el que no entiende, tiene que asumir las responsabilidades. El que tiene una relación tiene que asumir las consecuencias y si no, que no la mantenga. En ese sentido soy muy estricto. 

 

Definiciones  

1 “El movimiento emocional es una de las cosas que más me reconfortan de la obstetricia. Es lo que me alimenta para seguir trabajando”.  

2 “La evolución médica y social te lleva hoy a tener que ser muchísimo más eficiente con la profesión”.  

3 “El país ha decaído un poco en su calidad educativa en general. Si tienen una buena educación van a poder entender los riesgos de un embarazo no buscado”.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar