El Gobierno nacional dispuso ayer que los grupos empresarios Roggio y Emepa se hagan cargo de la operación de las líneas Mitre, San Martín (Pilar-Retiro), Roca y Belgrano Sur, al tiempo que estableció un nuevo régimen de incentivos y sanciones para las firmas privadas en función del cumplimiento de objetivos en la prestación de los servicios.
Según la resolución 41/2014 publicada en el Boletín Oficial, el Gobierno dispuso que sean empresas individuales las que operen las líneas Mitre, San Martín, Belgrano Sur y Roca, por lo que quedaron disueltas la Unidad de Gestión Operativa Mitre Sarmiento (UGOMS) y la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (UGOFE), en las que ya se desempeñaban las firmas Roggio y Emepa.
La disolución de ambas unidades que integraba al Estado nacional junto a los operadores privados, se decidió en función de que habían sido creadas ante la emergencia de operar el sistema cuando se dieron de baja las concesiones.
En este sentido, se dispuso que con la entrada en vigencia de los presentes acuerdos, las líneas Mitre y San Martín será operada por el Grupo Roggio, mientras que las líneas Belgrano Sur y Roca estarán a cargo del Grupo Emepa.
El reordenamiento mantiene a la Sociedad Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado (SOFSE) como cabeza del sistema y órgano de regulación y control. A la vez, mantiene para el Estado la operación de la línea Sarmiento, poniéndola en competencia con los privados.
Tras darse a conocer la nueva norma, el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, aseguró que el régimen aprobado no significa la “reprivatización” de los trenes del área metropolitana, al aclarar que el sistema sigue dependiendo de la (SOFSE).
Como parte de la fundamentación del traspaso a privados de la administración de las cuatro líneas ferroviarias, Randazzo explicó que el objetivo de las medidas es “mejorar la calidad de los servicios e incrementar el control sobre las empresas que operan los trenes”.
Para ello, el nuevo régimen de operación “obliga a las empresas a presentar planes anuales sobre las frecuencias de los trenes, su mantenimiento, limpieza de estaciones y calidad de los servicios” y se creó “un estricto régimen de penalidades para sancionarlos en el caso en el que no se cumplan estas pautas”.
Sanciones
El régimen de penalidades plantea sanciones en caso de que existan incumplimientos en la oferta de servicios; cuando los trenes sean cancelados o suspendidos; cuando las formaciones contengan coches de menos en los horarios pico; por impuntualidad, por cualquier tipo de interrupción del servicio o por no mantener la limpieza, o por constatarse falta de seguridad en el sistema. Dichas sanciones van desde el equivalente a 200 boletos hasta un máximo de 200 mil pasajes por cada incumplimiento, según la gravedad del mismo.