Pese al buen tiempo, el agua no se va y la situación es grave

Con 4 días de sol, solo bajó un metro de los 5 que alcanzó en el máximo de la crecida. Creen que hasta el miércoles no se irá del todo. Rezan porque no vuelva a llover.

8 de noviembre de 2014 - 00:00

Como si los hubiese adoptado como propios, el río Luján no quiere abandonar los barrios que invadió y pese al buen tiempo de los últimos días apenas bajó 1  de los 5 metros que alcanzó en el pico de la subida.
Los vecinos siguen en sus refugios esperando que el agua se vaya, mientras las expectativas son poco alentadoras, “a este ritmo tenemos 4 o 5 días más para que baje del todo”, aseguran ribereños conocedores del comportamiento del río.
Las autoridades toman esas palabras y aseguran que el miércoles próximo, aproximadamente, el agua estará en su cauce. Pero advierten que está latente la posibilidad que la situación puede complicarse aún más si el clima vuelve a jugar una mala pasada con más lluvias.
En algunos de los barrios alcanzados por la creciente, como ocurre en un sector del Manantial y Carabassa, los vecinos comenzaron a limpiar sus casas, aunque el agua está a solo unos 40 metros de sus viviendas.
“A los sectores de los barrios en los que el agua se fue, ya se les pudo dar electricidad para que puedan utilizar las bombas y limpiar lo que dejó la crecida”, contó a El Diario el titular local de Defensa Civil, Rubén Romero.
Los barrios reciben asistencia y artículos de limpieza tanto desde los organismos municipales como de las distintas agrupaciones que distribuyen mercadería, cloro y otras necesidades que tienen los afectados.
“Se fue el agua pero queda lo peor”, aseguró Carla, vecina de La Lomita, mientras con un bidón de cloro entregado por jóvenes molinistas, se retiraba hacia su vivienda. “Hay que limpiar barro, bichos y tratar de evitar las pestes. El olor que hay en mi casa es insoportable”, explicó y cerró: “Lo más triste es empezar a tirar cosas que tanto le costó a uno poder tenerlas”.

Resignación
A unos 700 metros de su cauce aún está el río, que apenas se retiró unos 80 metros de la calle Santa María.
Juan, un vecino del lugar, todavía tiene unos 20 centímetros dentro de su vivienda. “Estoy en la parte de arriba, pero baja muy despacio”, señaló, mientras adentraba en su casa, que de solo pensar que está a unas 25 cuadras de la plaza 12 de Octubre, la situación se torna más increíble.
Al recorrer La Lomita, Manantial, Río Luján y ver canoas y kayaks en las puertas de las casas, la postal parece ajena al distrito.
Si bien el buen tiempo y el calor del sol parecen dar esperanza, si el río no vuelve a su lugar, la situación se agrava. Ya el olor comienza a afirmarse en las calles. Olor a pantano, a pasto podrido, a agua sucia, que facilita la proliferación de mosquitos y causantes de potenciales enfermedades.
“Lo que hicieron en el río (desmontaron la ribera y dejaron una llanura al ras del resto del terreno) la verdad fue peor”, dijo Roberto, un vecino del barrio Río Luján, que nació en la zona y asegura jamás haber vivido algo tan arrasador.
“Antes, el monte y el terraplén contenían al agua cuando el río desbordaba, pero ahora sale más fácil y se viene al barrio apenas rebalsa”, explicó.
De los más de 5.000 afectados, el 80% sigue en la misma situación y con más necesidades que antes, cosa que parece ilógica para quienes están alejados de la zona y dicen ¿Cómo hay inundados si hace 4 días que no llueve?


El dato
El enojo con los dirigentes políticos es general y los vecinos ya están intolerantes a lamentos y promesas, solo quieren soluciones. “Parece que se te ríen en la cara, vienen, se sacan la foto, se van y nunca más sabés nada de ellos”, disparó Roberto.


4
metros por encima de su nivel normal está el río Luján, apenas bajó un metro en 4 días de buen tiempo.

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